La vida y la épica muerte de Tito Borjas, la gran leyenda bohemia

Dando una vuelta por el exterior del Centenario de Montevideo encontré un parche entre el hormigón cubierto con una placa fechada en 1932 y dedicada por la afición uruguaya al “Gran Bohemio Tito Borjas”. Me llamó la atención ese homenaje a un futbolista que no me sonaba de entre los componentes de la selección celeste que sumaría su primer Mundial precisamente en ese recinto. Borjas es una leyenda en Uruguay aunque no formara parte de ese combinado.

René ‘Tito’ Borjas nació en 1897, en algún punto de la República Oriental. A los 26 años llegó al Wanderers de Montevideo, uno de los equipos más poderosos de principios de siglo en un fútbol todavía amateur. Tito sobresale pronto como un delantero extraordinario, contribuyendo con varios goles decisivos -sobre todo uno a Peñarol- al segundo título liguero de ese equipo, al que apodan ‘Bohemio’.  

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Placa dedicada a Tito Borjas en el Centenario

Borjas fue siempre fiel a Wanderers, aunque llegara a hacer una gira por Europa con Nacional. Uno de esos partidos de exhibición fue en Les Corts ante el F.C. Barcelona. Borjas logró meterle un gol a Platko aprovechando un barullo en el área en un bolo ante una selección catalana disputado en el Camp del Guinardó el 15 de julio. En los 15 partidos de esa gira anotó 17 veces.

Los méritos llevan a Borjas a la selección de su país, que en aquellos momentos era la más poderosa y afamada del mundo ante el pasotismo de los ingleses. Como no había seleccionador se cuenta que la comisión delegada por el gobierno para elaborar la lista de elegidos para los Juegos Olímpicos de Amsterdam del 28 -los Juegos fueron considerados las Copas del Mundo antes de que empezara a organizarlas la FIFA en el 30- decidió organizar una encuesta entre los seguidores futboleros del país para ver qué delantero de entre Borjas, Cea y Petrone debía completar el elenco. Ganó Borjas y así pudo formar parte del equipo de leyenda que revalidó el oro del 24 en París. En la repetición de la final ante Argentina, su mayor enemigo en esos tiempos y en la actualidad, Borjas protagonizó una acción por la que todavía hoy se le recuerda en su país. Un centro de Figueroa con bajó con elegancia Tito Borjas de cabeza al grito de “Suya, Héctor” para que Héctor ‘Mago’ Scarone chutara a puerta y lograra el 2-1 definitivo. Ese grito: “Tuya (o Suya), Héctor” es como nuestro “A mi el pelotón”, para que nos entendamos.

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El esquema del “Tuya, Héctor” realizado por la web aguantenche.com

El gran lunar en la carrera de Borjas fue su ausencia en el primer Mundial de la historia. Parece ser que por aquel año 1930 el “Gran Bohemio” estaba haciendo honor al apodo de su club y se dedicó más a la buena vida que al deporte. A pesar de haber dejado de formar parte de la selección su bagaje como internacional resulta impresionante: 31 partidos, 32 goles.

Borjas siguió brillando en 1931 para Wanderers hasta que durante un entrenamiento sintió un dolor en el pecho. Un médico le revisó el corazón y le dio la peor noticia posible: debía dejar de jugar al fútbol. Wanderers era líder destacado del campeonato en aquel momento en gran medida por la labor de Borjas. Imagino a Tito siguiendo desde la distancia los partidos con ese pellizco propio del aficionado impostado que sabe podría hacer algo más por los suyos. Pero no podía. O sí.

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El estadio del Wanderers de Montevideo, el Parque Alfredo Víctor Viera, desde el autobús turístico en el que se hace la ruta por Montevideo

En la última cita del torneo Wanderers debía visitar el Franzini, cancha de Defensor Sporting. Aunque no había perdido en todo el campeonato la victoria era la única solución ante la amenaza de Nacional. Borjas, temerariamente, acudió al estadio rival para vivir el desenlace de esa Liga. El partido transcurrió igualado durante el primer tiempo y, casi al final, Figueroa marró una oportunidad muy clara ante el portero del Defensor. Fue demasiado para el pecho de Borjas, que comenzó a sentirse mal y trató de abandonar el estadio. No pudo dar más pasos en los aledaños del campo y dejó de vivir poco después en un hospital cercano.

Lo más sorprendente de esta historia -al menos desde nuestra óptica- es que sus compañeros conocieron la noticia en el vestuario y tuvieron que continuar el partido porque Nacional estaba ganando el suyo ante Misiones. Con un futbolista menos y a pesar del golpe anímico, Wanderers venció en el Franzini y logró su tercera Liga.

No ha vuelto a ganar nada el equipo bohemio. Al legendario Tito Borjas le faltaron cuarenta y cinco minutos de vida para ver la última vuelta al campo gloriosa del equipo al que le entregó su corazón.

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El Franzini del Defensor Sporting, donde vio fútbol por última vez Tito Borjas

Fuentes:

http://www.aguantenche.com.uy/2014/02/la-leyenda-del-tito-borjas/

https://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Borjas

https://www.elobservador.com.uy/nota/el-sueno-de-tito-borjas-quedo-a-90-minutos-201451911520

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