Cuando Irak llegó al Mundial en plena guerra y bajo el terror de Uday y hasta Sócrates visitó Baghdad

Noviembre de 1985. La minada frontera entre Irán e Irak es asaltada por voluntarios chiíes Basij al grito de “shahid, shahid” (“mártir, mártir”). Su única arma es una cinta blanca atada a su cabeza. Sus cuerpos volaron a miles. Un millón de muertos se cobró la guerra entre Saddam Husseín y Jomeini. Ocho años de lucha con armas convencionales y químicas por, básicamente, el control de la región petrolífera del Juzestán. Ocho años -1980-1988- en los que árabes y persas mantuvieron en vilo al mundo. Ocho años que no sirvieron para nada.
En ese mes de 1985 el fútbol iraquí vivió el mejor momento de su historia. Justo mientras era dirigido por un sádico criminal. A Uday Husseín, el primogénito de Saddam, no le importaba asesinar con sus propias manos. Convirtió durante casi veinte años la sede del Comité Olímpico de su país en una cárcel con paredes rojas y objetos de tortura donde encerraba y castigaba el tiempo que estimara oportuno a los deportistas que no rindieran como él considerara suficiente.

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La selección de fútbol de Irak se enfrentaba a la de Siria por un puesto en México’86. Hasta llegar a esa eliminatoria final debieron eliminar a Catar y Jordania jugando como local en Kuwait debido a la guerra (paradoja: país que apenas cuatro años después también invadiría Husseín) y después por el valor doble de los goles a Emiratos Árabes Unidos de Carlos Alberto Parreira en el último segundo, a pesar de celebrarse en Arabia Saudí el choque de vuelta.
El rival en esa última eliminatoria era más enemigo que mero contrincante. Los sirios estaban gobernados por Hafez El Assad -padre del también tirano Bashar– quien se significaba como Saddam Husseín con el partido Baaz, pero que se había aliado con Irán. Al margen de lo estratégico, Damasco y Bagdad se han odiado desde que los Califas Omeyas fueron derrocados por la dinastía Baasida.
En consecuencia, el partido de ida -20 de noviembre de 1985- resultó una batalla. El nuevo técnico iraquí, Jorge Vieira, concentró a su equipo en Ammán para que sus futbolistas se acondicionaran a la superficie del terreno de juego del estadio de Damasco. Por su parte, el gobierno de Saddam solicitó que el choque se jugara en otro lugar por el evidente riesgo de un conflicto diplomático. La UEFA no lo autorizó, pero envió a Havelange como su particular “casco azul”. La televisión pública iraquí emitió el partido en diferido para censurar los gritos contra la dictadura de Husseín de los 25.000 sirios presentes. Muchos prefirieron seguirlo por la radio. Aunque resulte increíble, antes del partido fueron sacrificadas once gallinas en mitad del campo y su sangre esparcida en el círculo central. Representaban a los jugadores rivales. Naturalmente el autocar en el que se desplazaban los seleccionados de Vieira fue apedreado. El marcador no se movió del 0-0 inicial. Quedaba la vuelta.

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El perverso Uday publicó a través de su periódico oficial que los jugadores tenían la opción de ser recibidos como héroes y recompensados… o bien ser recibidos a huevazos en Baghdad (eufemismo, les darían un castigo bastante peor). Como el partido definitivo se jugaría en Arabia Saudí, el gobierno intentó llevar seguidores de entre -naturalmente- los más fieles del régimen. Sin embargo, entre sirios e iraquíes apenas había 4.000 personas en ese partido histórico para ambas selecciones de noviembre del 85.
Irak ganó 3-1. En la victoria resultó decisiva la participación del centrocampista de origen asirio Basil Gorgis. Gorgis había sufrido dos golpes seguidos apenas unos días antes de la disputa de ese choque. Su padre falleció de un ataque al corazón al saber que la hermana de Gorgis había sido asesinada por la policía del régimen por su afiliación al partido comunista. El mismo sistema que le había arrebatado lo que más quería le regaló un coche por haber ayudado a conseguir la clasificación para el Mundial.
El inaudito éxito iraquí no ayudó en absoluto a la estabilidad de Uday y su tropa. De hecho, destituyó a Vieira y colocó en su lugar a Edú, el hermano de Zico. En gran medida gracias a su mediación se disputó un amistoso entre la selección que dirigía y el Flamengo del propio Zico, Sócrates, Mozer y Leandro. 40.000 personas llenaron el estadio Al-Shaab para ver cómo un jovencísimo Bebeto empezaba a marcar a los tres minutos la diferencia entre ambos equipos. También como preparación para el Mundial el Chelsea visitó Irak vistiendo de un inusual rojo, así como un extraño combinado irlandés -cuyos componentes pagaron 220 libras para viajar hasta Baghdad- y hasta el Schalke 04.

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Después de eso, otro de sus caprichos, Uday se cargó -no literalmente, aunque tampoco hubiera sido extraño- a Edú y colocó a otro brasileño -Evaristo- para dirigir al equipo en el Mundial. Evaristo optó por preparar mental, física y tácticamente a sus jugadores para no ser goleados por los superiores Paraguay, México y Bélgica. Y lo logró. Irak debutó como equipo mundialista ante Paraguay vestido de amarillo porque tal era el color del equipo que había creado Uday -el Al Rasheed, al que naturalmente hizo campeón de su país varios años seguidos haciendo trampa-. Marcó Romerito, el del Barcelona, y luego un árbitro de Islas Mauricio abortó, pitando el descanso mientras volaba una pelota desde un corner, que Irak empatara. El escándalo fue mayúsculo.
Irak perdió en su estreno y, como era previsible, también ante Bélgica y la anfitriona México. Ante los belgas, que llegaron a semifinales, Ahmed Radhi marcó el primer y hasta la fecha único gol de este país en un Mundial.

Uday, que casi no castigó a sus seleccionados tras las derrotas y culpó al técnico de los resultados, siguió durante catorce años más imponiendo su terror deportivo en su dictadura. Los norteamericanos se lo cargaron -físicamente- a él, a su hermano y a su sobrino en 2000. La mano dura no funcionó más. Irak, que fue jaleada por la afición de Toluca y de Ciudad de México, vivió su mejor momento futbolístico mientras sangraba por una herida que todavía no termina de cicatrizar.

Fuentes:
https://ahdaaf.me/2017/02/14/mexico-86-iraqs-world-cup-campaign-where-luck-met-fate-part-one/
https://ahdaaf.me/2017/02/28/mexico-86-iraqs-world-cup-campaign-where-luck-met-fate-part-three/?cbg_tz=-60
https://www.libertaddigital.com/deportes/futbol/2014-11-07/uday-hussein-una-decada-de-torturas-en-el-futbol-iraqui-1276532765/
https://elcomercio.pe/mundo/actualidad/iraq-equipo-clasifico-primer-unico-mundial-guerra-noticia-522751
http://www.mediotiempo.com/futbol/liga-mx/fallecio-jorge-vieira-victima-de-un-infarto
https://en.wikipedia.org/wiki/Al-Rasheed_SC
https://en.wikipedia.org/wiki/Ammo_Baba

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