D´Marcellus Machado, el brasileño al que presentaron en el Mini Estadi Mourinho y Juande Ramos

Una persona normal puede, a lo sumo, asociar el nombre “Marcellus” al gangster a quien Ving Rhames dio vida en Pulp Fiction (eso sí, Tarantino lo concibió con “ese”: Marsellus Wallace). Un cuarentón muy loco por el fútbol, sin embargo, podrá acordarse de un brasileño que llegó a tener oportunidades en el Barcelona B de finales de los noventa e incluso en el primer equipo en un amistoso. En uno nada más, eso sí.
D’Marcellus -con esa mágica “D” y ese guion superfluo delante cómo se nos iba a olvidar- Machado nació el 5 de febrero de 1979 en Limeira, localidad del estado de Sao Paulo. Era hijo de Escurinho -“escurridizo”-, quien fue una leyenda en Internacional de Portoalegre y llegara a grabar un disco de Samba, pero esa es otra historia. Mientras jugaba en la selección brasileña sub-17 como interior diestro fue descubierto por José Veiga, quien tenía enchufe en el primer equipo del Barça por Bobby Robson y, sobre todo, José Mourinho.

D'Marcellus
D’Marcellus (Todocoleccion.net)

Durante el verano del 96 D´Marcellus llegó a prueba junto al bosnio Pecelj y un nigeriano llamado Zakari Lambo que jugaba en Polonia. Los dos primeros se quedaron, el tercero no. Robson, quién sabe si por la insistencia de Veiga, le dio la alternativa en un bolo en Cartagena el 23 de agosto ante el Slovan de Bratislava. Si nos ceñimos a la crónica del Mundo Deportivo no parece que D’Marcellus brillara en una tarde en la que debutó de blaugrana Blanc, Lopetegui paró un penalti y el público de Cartagonova protestó cuando Robson retiró del campo a De la Peña y Prosinecki. En esa convocatoria estaban, entre otros, los luego cordobesistas Jordi Martínez y Xavi Moro (que fue expulsado en ese amistoso).
D’Marcellus fue presentado el 29 de agosto. Los otros refuerzos extranjeros de ese Barcelona B fueron un húngaro llamado Otto Vincze, el camerunés Patrick Suffo, el ya mentado Pecelj y Goran Drulic. Futbolísticamente ninguno de esos nombres se puede comparar a los Gerard, Jofre, Sergio García o el mismísimo Carles Puyol que se incorporaron esa misma temporada a aquel filial. También llegó al Barça B ese verano Juande Ramos. El manchego acababa de ascender al Logroñés a Primera, pero los setenta millones de pesetas de sueldo y la posibilidad de promocionar algún día al primer equipo le hicieron aceptar la oferta blaugrana. Ramos apenas duró una temporada, pero le bastó para descubir el talento de Gerard López, el jugador “más impresionante” que había visto en su carrera.

mourinho juande ramos
Juande Ramos y Mourinho pasando revista (Mundo Deportivo)

Así que a D’Marcellus y al resto de sus compañeros les exhibieron en el Mini Estadi tanto José Mourinho -ayudante entonces de Robson- como Juande Ramos. Una foto de Mundo Deportivo inmortaliza a los dos técnicos, luego del Real Madrid, pasando revista muy sonrientes. Por cierto, el titular de aquella información era “El Barça del 2000, a escena”.
Las dos temporadas de D’Marcellus en Barcelona fueron magras en éxitos deportivos, pero intensas en lo que se refiere a experiencias. Incluso aprendió que los zapatos negros con calcetines blancos de deporte no estaban de moda ni en los sinuosos años noventa. Una vez se le ocurrió presentarse en el vestuario de tal guisa y, según le contó a Terra Deportes Brasil, Xavi casi termina en el hospital del ataque de risa incontrolada que le dio. “Ellos creían que era muy divertida mi forma de vestir“, explicó. Por cierto que D’Marcellus catalogó en esa entrevista al padre de Xavi como “Padre búho”, porque siempre estaba pendiente de su hijo en todos los entrenamientos. El Barcelona B descendió y, a pesar de los tres goles -al Atlético B, Éibar y en Écija a Wilfred- que marcó en los veinte partidos que jugó en la 96-97, Jordi Gonzalvo no contó con D’Marcellus en la 97-98 en Segunda B. Apenas tres partidos más se vistió como barcelonista antes de iniciar una carrera agitada que le llevó entre otros al Standard de Lieja, Borussia Mönchengladbach, Rio Branco, Oriente Petrolero y Zurich.

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D’Marcellus posa -el primero agachado por la derecha- con los nuevos fichajes de esa 96-97 (Mundo Deportivo)

Algo de dinero ganaría el entonces joven futbolista, pero sin duda lo que más recuerda de esos tiempos fue la amistad que forjó con el jovencísimo Carles Puyol. De él cuenta que “vivía muy lejos de donde entrenábamos y no tenía quien lo llevara. Yo vivía muy cerca del club y mi apartamento era grande. Como él entrenaba muy fuerte, siempre llegaba cansado en casa y se dirigía hacia la bañera. Varias veces dormía allí”. Por cierto, como espectador de lujo de la progresión del astro catalán, rememora que “él nunca tuvo mucha técnica, pero tenía una disposición sensacional. Él se convirtió en un gran defensor por su fuerza de voluntad y determinación”. Palabra de D’Marcellus.

Fuentes:

https://www.goal.com/br/news/619/especiais/2010/07/11/2020710/brasileiro-relembra-in%C3%ADcio-de-carreira-ao-lado-de-puyol

http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1996/08/24/pagina-4/1328982/pdf.html#&mode=fullScreen

https://www.sport.es/es/noticias/barca/los-nueve-brasilenos-que-solo-jugaron-partidos-amistosos-6544311

https://www.sport.es/es/noticias/barca/juande-ramos-del-barca-b-al-madrid-5834749

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