El triste final del excéntrico Petar Borota, el portero pintor ídolo en el Chelsea

Dijo David De Gea una vez que ser portero es “una manera de vivir”. La imagen del guardameta excéntrico está asociada a profesionales del balón sudamericanos como Higuita, Chilavert o “El Mono” Burgos. Sin embargo, antes de que todos ellos empezaran a vivir del fútbol hubo un colega suyo que epató en el Reino Unido por sus cualidades y por sus locuras. Y por sus virtudes como pintor.

Petar Borota nació en Belgrado en 1952 y empezó a parar en la portería en el OFK. Durante siete temporadas se consagró como el mejor portero joven de Yugoslavia y fue clave para que el modesto conjunto del barrio de Karaburma le discutiese la supremacía a los titanes Estrella Roja y Partizan. Fue precisamente el club blanquinegro quien se hizo con sus servicios en 1976, aunque no pudo contar con él durante la 75-76 porque Borota tuvo que prestar el servicio militar.

Era un arquero, por lo que cuentan y por lo que se puede ver en youtube, de extraordinarios reflejos, felino, rápido y con un gran sentido de anticipación. Pero también llevaba a cabo conductas temerarias en los momentos más inoportunos. Le gustaba golpear el larguero con la pelota antes de sacar de portería y dicen que una vez, tras arrojar la gorra dentro de su arco, fue a buscarla con la pelota en sus brazos y eso le costó un gol a su equipo. Tal vez eso sea leyenda, pero lo que sí está grabado es cómo tanto el Estrella Roja como el Dinamo de Dresde le colaron sendos goles -uno en el torneo doméstico y otro en Copa de Europa- por dejar la pelota libre dentro del área para tomar carrerilla para golpear. El delantero de turno, claro, no perdonó el descuido de Borota, que no entendía de prisas ni de rigores en su arte. También era muy dado a abandonar su portería con la pelota en los pies hasta casi llegar al centro del campo. Un adelantado a su época, eso desde luego, aunque a diferencia de la tipología de portero actual de moda, procuraba blocar en lugar de despejar.

En su vida personal también buscaba emociones fuertes. Se compró un Citroen CX que no tenía permiso de circulación prometiendo -o prometiéndose, no se sabe- no tomar nunca la misma ruta dos veces hasta el campo de entrenamiento del OFK. No funcionó: Una vez llegó hora y media tarde, exhausto y escoltado por dos coches de policía que lo habían perseguido como a un fugitivo.

Grafiti de Borota en Belgrado (uncanio.com)

La leyenda dice que en un amistoso ante el Nancy en 1977 se quedó asombrado cuando un joven futbolista francés le metió dos goles de falta a sus dos escuadras. Hizo la estatua en ambas y les dijo a sus compañeros: “Este chiquillo parece un jugador”. Se refería a Michel Platini.

En Yugoslavia Borota se hace una celebridad. Cuentan que a finales del 78 cuando fue a visitar a un compañero de equipo lesionado -Zoran Dimitrijevic-  en un hospital de Belgrado confundió la entrada de emergencias con la del pabellón psiquiátrico, y se vio rodeado por una multitud de pacientes hospitalizados que le reconocieron. Mientras buscaba la salida, fue detenido por un celador al que le dijo que no era un paciente sino Petar Borota, el portero del Partizan. La respuesta del funcionario fue: «Claro … Todos los demás aquí dicen ser Dragan Džajić» (leyenda del Estrella Roja).

Pero al margen de sus locuras, hizo una gran temporada 77-78 en el Partizan. Encajó 19 goles en 34 encuentros, siendo decisivo en la consecución de la Liga Yugoslava. Sin embargo, los dos errores graves antes mencionados en la 78-79 -contra el Dynamo de Dresde y el Estrella Roja- y una mala campaña en general del Partizan le llevaron al Chelsea a cambio de 70.000 libras.

Cae de pie en Londres, a pesar de tener la difícil misión de reemplazar a un meta legendario como Peter Bonetti. Cada acción positiva de su equipo la celebraba con los aficionados del Shed End y además rindió en la portería, logrando el galardón de Jugador del Año en 1980 y 1981. En Youtube todavía se puede ver su actuación más celebrada en un encuentro ante el entonces mucho más poderoso Liverpool que terminó 0-0.  Su aspecto, con unos pantalones a la altura de la rodilla que le cosía su madre, le hacía aún más carismático. Gary Chivers, compañero suyo en el Chelsea, le definió como un adelantado a su tiempo y añadió que “Petar solía salir del área para cabecear o patear la pelota, aunque no era muy bueno en ninguna de las dos”. No suena a piropo, pero parece muy ajustado a la realidad.

Vértigo, de Borota (Líbero)

Pero Peter era más que un singular deportista. Por aquellos tiempos, además, Chelsea es un barrio bohemio y con una intensa vida cultural y Borota plasmó en lienzos su pasión por la pintura. Ya lo hacía en Belgrado, pero en el capitalista Reino Unido comprobó que lo que pintaba podía darle dinero. Expuso en galerías de arte alguna de sus obras con títulos como “Vértigo” y “Confusión”. Unos cuadros de mucho mérito que parecen beber de artistas como Juan Gris, Kokotschka, Picasso, Franz Marc o George Grosz. Había aficionados que le pedía que les dibujara algo o les firmara un autógrafo en su piel para luego irse inmediatamente a un tatuador para que perdurara para siempre.

En el campo su pincel traza brochazos imprevisibles. A pesar de que, por su carisma, el mítico Geoff Hurst -técnico entonces de los Blues- le designa capitán, en un partido contra el West Ham en el 82 -dicen que tras haber venido algo de vodka- se sentó en su palco mientras la pelota estaba en juego y el padre de Frank Lampard intentó un gol desde su propio campo. Borota salió a toda velocidad y evitó el gol con una parada -dicen- espectacular. Lo suyo eran las emociones fuertes. Lo extremo. No ganó nada con el Chelsea -apenas cosechó descensos y ascensos-, pero fue incluido por sus seguidores como el portero ideal en el once mítico de todos los tiempos.

A pesar de llegar a la internacionalidad con Yugoslavia -sin mucha fortuna, porque apenas jugó cuatro encuentros y en el primero Rumanía le metió 4 (eso sí: los plavi vencieron 6-4)-, su estrella se va apagando prematuramente y pasa por el Brentford, Portimonense, Boavista y Porto.

La leyenda le sitúa entrenando en la Sudáfrica del apartheid a mediados de los ochenta antes de regresar en el 86 a su ciudad natal a buscarse la vida montando una perfumería en un hotel. Dicen que solía sentarse en el café “Flores” cerca de la Avenida Cvetni. En ese lugar, en 1994, un desconocido se acercó a su mesa y le enseñó unas pinturas clásicas del pintor realista Jovanic que habían sido robadas de un monasterio. Los policías, que seguían a ese hombre, les detuvieron a ambos por robo y contrabando, pero a Borota le sacaron de la cárcel -estuvo varios meses preso- dos celebridades como Vujadin Boskov y Sinisa Mihajlovic. Ambos, de peso, le recomendaron que se fuera a la más tranquila Génova a vivir mejor. No lo logró.

En 2010 Petar Borota murió en Italia en soledad. Tenía 56 años. Le había dicho a su hermana Mirjana que tenía amigdalitis, pero que todo iría bien y que cuidara a su madre. No debía ser esa la enfermedad que le aquejaba. Su hermana Mirjana contó tras su muerte a la prensa serbia: “ Era una gran persona y muy emocional. No podía soportar lo que le había sucedido. Se fue a Génova, donde vivió hasta su muerte sin papeles ni documentos. Tenía varios amigos que lo aceptaron. Pintó y realizó exposiciones. Se publicaron reseñas de sus exposiciones en periódicos italianos”. Todavía hoy se pueden encontrar algunas pinturas suyas en páginas de subastas por internet.

Mi estilo de juego no es ninguna broma, no estoy loco. Lo más importante para un portero es detener el balón. Da lo mismo que sea con las manos, la cabeza o el culo”, dijo de su fútbol. No me consta ninguna frase suya que explique su brillante faceta como pintor. Como persona, desde luego, se puede decir que fue único.

Fuentes:

https://uncanio.com.ar/de-palo-a-palo/la-tragica-historia-del-gatti-serbio/

http://www.pressonline.rs/sr/vesti/PresMagazin/story/173948/Petar+Borota+-+Najve%C4%87i+buntovnik+me%C4%91u+golmanima.html

https://www.worldsoccer.com/blogs/the-eventful-life-and-times-of-petar-borota-339463

https://revistalibero.com/blogs/contenidos/petar-borota-el-portero-abstracto

https://contrapunto.com/deportes/futbol/petar-borota-y-su-incorrecto-legado-bajo-los-tres-palos/

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