La singular historia de Prince Amoako, el ghanés que llegó a jugar una final de Libertadores y que celebró el bautizo de su hija en un Telepizza de Granada

Cuenta José Manuel Quesada en su “Los antihéroes del Granada CF” que tras cuatro horas de búsqueda en internet le resultó imposible encontrar para su libro una foto de Prince Koranteng Amoako con la rojiblanca del Granada.

No resulta extraño si se tiene en cuenta que el bagaje que este delantero ghanés dejó en Los Cármenes en la única temporada en la que militó en aquel equipo -la 98-99- fue de apenas nueve partidos -uno nada más como titular-. No marcó.

Y eso que Prince venía precedido de una fama curiosa. Destacó en su país goleando para el Dakiu Youngsters y el Asante Kotoko. Cuando, con 23 años, ya se vio preparado para dar el salto no se fue a Europa como era y es habitual en los jugadores africanos. Amoako se marchó a América para enrolarse en el Sporting Cristal peruano. No fue mala elección puesto que colaboró modestamente en que el conjunto rimense alcanzara la final de la Libertadores, que perdió ante Cruzeiro. Prince puede alardear de ser el único jugador africano que haya disputado la final del mejor torneo de clubs de América. En Lima compartió vestuario con peloteros como Solano o Soto.

Su extraño peregrinar continuó con un efímero pase por el Centro Deportivo Municipal de Lima, equipo que quería recuperar su dominio en el país y para lo cual -entre otros- firmó al hermanísimo Lalo Maradona. El proyecto fue un fiasco total, pero Amoako metió doce goles en veinte encuentros.

Como su prestigio seguía intacto, a Prince le ofrecieron una prueba en el Talleres de Córdoba argentino. El afamado Ricardo Gareca era el entrenador que debía decidir si Prince valía o no para esa plantilla. Y, tras un par de amistosos, Gareca decidió que el concurso de Amoako no le resultaba preciso. Con todo, gracias a la disputa de una pachanga ante Belgrano, se convirtió en el único jugador africano en jugar el clásico de Córdoba.

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Prince Amoako celebra un gol con el Centro Deportivo Municipal (El Comercio)

En ese año -1999- el Granada anda buscando la guinda para un ambicioso proyecto que debía concluir con el retorno a Segunda. En aquel plantel estaban peloteros como Notario, Tabuenka, Huegún o Capi y el atacante debía aportar su experiencia y su pericia atacante. Sin embargo, nada salió bien para Prince Amoako en Granada. Bueno, casi nada. En verano se lesionó y casi desde el principio su rol fue secundario cuando no residual en aquel grupo que dirigió primero Chaparro y luego Mesones. Para colmo, su estilo de vida resultaba un tanto errático. Residía en un apartamento sin amueblar cerca de Los Cármenes y parece ser que dormía en el mismo suelo sobre mantas y con la calefacción a tope incluso en verano. Además, era un asiduo de un Telepizza que le quedaba demasiado cerca de su casa y en el que incluso llegó a celebrar el bautizo de su hijo. El padrino de tan singular celebración fue el propio hijo del presidente granadinista, Francisco Jimena. Para colmo, Amoako llegó a las manos – “a hostias a mano abierta”, concretamente según testigos- con algún compañero de vestuario durante un entrenamiento.

Total, que lo de Prince Amoako y el Granada fue un amor efímero. Su salida, por la puerta de atrás, le llevó primero al Nafpaktiakos griego y al Saturn ruso, donde cosechó cierto prestigio, antes de retirarse en el Asante Kotoko de su país.

amoako prince

Pero todavía restan dos experiencias que relatar sobre Prince. Una buena y una mala. La buena es que llegó a ser internacional con su país y que disputando la Copa de África protagonizó un insólito episodio de juego limpio. En el primer tiempo de los cuartos de final ante Nigeria el atacante podía haber aprovechado una ocasión de oro para marcar dado que el meta de las águilas verdes, Ike Shorunmu, se encontraba tumbado sobre el césped tras haber recibido un duro golpe. Prince, ante la disyuntiva entre anotar sin honra o marrar con honor tomó el segundo camino. Su golpeo se marchó a la banda del campo del Estadio 26 de marzo de Bamako y la acción fue recompensada por la Confederación Africana de Fútbol con el galardón Fair-Play anual a Prince Amoako. Ghana, por cierto, fue eliminada en esos cuartos por 1-0, lo que dota de mayor valor a la acción.

La historia negativa se remonta a 2006, cuando -ya retirado- Prince Amoako al parecer le cortó una oreja a una mujer con un cuchillo tras una discusión en un bar y se dio a la fuga. Tras estar en búsqueda y captura por la policía ghanesa, el diario Ideal le encontró en 2017 en Estados Unidos donde, merced a unos familiares que allí residen, formaba a jóvenes promesas en colegios de Minnesota. Desde allí comentaba sus ganas de entrenar a equipos de élite y que su aspiración era “ser un gran técnico como Guardiola”. Lo que se desconoce es si Prince ha encontrado en los Estados Unidos pizzas que le satisfagan como las del Telepizza de Los Cármenes.

Fuentes:

Los antihéroes del Granada, de José Manuel Quesada. Ed. Aliar.

https://www.ghanaweb.com/GhanaHomePage/SportsArchive/Prince-Amoako-Wins-Special-CAF-Award-21613

https://www.clubtalleres.com.ar/la-legion-extranjera/

https://granadacf.ideal.es/noticias/2011-04-10/245595-ghanes-prince-amoako-busca-captura.html

https://enunabaldosa.com/2007/03/29/amoako-prince/

https://elbocon.pe/futbol-peruano/descentralizado/recuerda-la-vez-que-un-maradona-jugo-en-el-futbol-peruano-video-153264/

https://www.ideal.es/deportes/provincial-granada/amoako-quiere-guardiola-20171210005137-ntvo.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

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