Cuando el Atlético le ganó al Real Madrid por “Ortiz a cero”

Semana de derbi madrileño. La capital de España -y muchos otros puntos del Estado- se dividirá el sábado entre blancos y rojiblancos. Dos enemigos íntimos que llevan décadas luchando por mandar en su ciudad. Casi dos filosofías de vida. Dos maneras irreconciliables de entender este juego.

Se han dado resultados de toda índole en estos encuentros de siempre difícil pronóstico, pero tan solo una vez se registró un “Ortiz a cero”.

La historia la cuenta Alfredo Relaño en su recopilatorio “366 historias del fútbol Mundial que deberías saber”. En 1947 el Real Madrid tenía de secretario técnico a Pablo Hernández Coronado, un auténtico innovador. De joven, Hernández Coronado había sido portero de “los canarios” de la Universidad de Madrid, el Stadium, la Gimnástica y el propio Madrid F.C. (todavía no era Real). Retirado del fútbol con apenas 27 años pasó a ser primero árbitro y luego técnico. Pronto se dio cuenta de la dirección que empezaba a tomar el fútbol y suya es una frase rompedora para esos tiempos dicha en una entrevista en la revista Aire Libre: “En fútbol no hay más que dos clases únicas de elementos: profesionales y mangantes. El amateur no existe. El que así se denomina es simplemente un mangante. Si es jugador manga viajes, dietas, recomendaciones, alguna colocación de momio, rebajas en el servicio militar, etc. El jugador que vale y pide dinero por ejercer su habilidad no engaña a nadie ni se engaña a sí mismo. Es una persona honrada y leal”. Hernández Coronado, que llegó a ser de manera coyuntural seleccionador nacional, expuso todas sus ideas en un curioso libro titulado “Las cosas del fútbol”.

ortizacero
Diario ABC del 25 de noviembre de 1947

Pues bien, a Hernández Coronado se le ocurrió en noviembre del 47 importar una idea inventada por el Arsenal y ya afianzada en Inglaterra para el Real Madrid. Los futbolistas del Real Madrid saltarían con dorsales cosidos en sus espaldas al Metropolitano para disputar su duelo de máxima rivalidad contra el Atlético de Madrid. Así, el domingo 23 de noviembre de 1947 saltaron vestidos de blanco al césped del enemigo Calleja (que como jugaba de portero no llevaba número), Clemente (2), Corona (3), Pont (4), Ortiz (5), Huete (6), Macala (7), Chus Alonso (8), Pruden (9), Molowny (10) y Cabrera (11). Aquel Madrid no se parecía en nada al actual . Su economía había quedado maltrecha por la construcción del nuevo estadio de Chamartín y -a pesar de los esfuerzos de un Hernández Coronado capaz de firmar en su momento a futbolistas como Zamora, Quincoces, Lecue o Samitier– acabó sufriendo por no bajar a Segunda. A esa delicada situación de los merengues se sumó esa tarde de lunes el potencial de una delantera conocida como “de seda” que formaban los colchoneros Juncosa, Vidal, Silva, Campos y Escudero.

El Atlético arrasó con goles de Escudero, Campos, Juncosa (2) y Vidal. En la crónica de ABC el periodista Juan Deportista reflexionaba así sobre la situación del Madrid: “¿qué es preferible campo soberbio sin equipo o equipo magnífico… pero sin campo?”, abundando en que mientras los blancos no se sujetaron a “técnica ninguna” su rival retrasó al comienzo a su medio centro y eso decantó el choque.

La goleada asociada a lo innovador de los dorsales a la espalda parece que provocó mucho choteo en la capital. Como el Atlético coló cinco y tal era el dorsal de Ortiz, en los bares y plazas de Madrid se decía que el partido había quedado Ortiz a Cero. El pobre Antonio Ortiz, por cierto, era un honrado centrocampista vasco que para colmo y según ABC fue “el mejor de los jugadores blancos”. Fue su única temporada en el Madrid.

Fue un mal domingo para Hernández Coronado e incluso el propio Santiago Bernabéu pensó que lo de ponerle número a los jugadores no era una buena idea. Su secretario técnico le aplacó sus ánimos y en la temporada siguiente la Federación decidió que todos los equipos siguieran el ejemplo y numeraran a sus futbolistas sobre el campo. También en ABC pareció gustarles la idea según se deduce del final de la crónica de aquella goleada -con su toque de retranca también-: “En fin, nos gustó la novedad del número en la espalda de cada jugador del Madrid, fórmula hace tiempo adoptada en Inglaterra, y que en otra ocasión más feliz hubiera servido para señalar fácilmente el número tal o cual como distinguido. Ahora, ni con dorsal”.

Fuentes:

366 historias del fútbol mundial que deberías saber (Alfredo Relaño), Ed. Martínez Roca.

https://www.lagalerna.com/hernandez-coronado/

https://www.marca.com/blogs/ni-mas-ni-menos/2016/01/02/pablo-hernandez-coronado-una-vida.html

https://as.com/futbol/2016/11/24/mas_futbol/1479971225_282428.html

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