La historia de “Big” Jock Wallace, el látigo que no triunfó en Sevilla porque perdió un libro

“Hurry up (y un pitido que presumiblemente tapará un taco cualquiera formado a partir de la palabra “fuck”)”. En este video pueden comprobar cómo se las gastaba Jock Wallace cuando algo le sacaba de quicio. El joven periodista, tal vez advertido del carácter del escocés, sonríe cuando Big Jock se marcha como restándole hierro al asunto. Y eso que había ganado el partido.
Como jugador, Wallace fue portero como su padre, llamado también Jock y que defendió la meta del Blackpool durante catorce años. Mientras jugaba para el Berwick -curioso equipo que aunque se encuentra en suelo inglés juega en la Liga y Copa escocesas– tuvo que cumplir sus obligaciones con el ejército británico en Irlanda del Norte y en las junglas de los resquicios de la Malasia colonial con los King’s Own Scottish Borderers. Esa experiencia bélica, cuentan, marcó su trayectoria como técnico. No necesariamente para lo malo.
Wallace nunca creía en imposibles. Cuando dirigía como jugador-entrenador al modesto Berwick Rangers de Segunda (1967) fue capaz de derrotar en la Copa escocesa al todopoderoso Rangers (1-0). De hecho, nunca antes un equipo de segunda división había eliminado al Rangers en ese torneo. Tampoco nadie había sido capaz de competir en una misma temporada en las copas galesa, inglesa y escocesa y Wallace lo hizo.
Su fama como técnico se extendió por Escocia y así llegó al banquillo de Ibrox Park. Los Rangers llevaban nueve años de luto, los mismos que sus archienemigos católicos llevaban ganando de forma consecutiva la Liga. Wallace rompió con esa racha partiendo de su célebre premisa de “We´ve got the battle fever on” (“Tenemos la fiebre de la batalla”). Su estilo aguerrido no estaba exento de ciencia. Wallace realizaba exigentes entrenamientos físicos en las dunas de Gullane y demandaba a sus futbolistas que cuidaran la alimentación en una época en la que era frecuente verles abusar del alcohol y los cigarrillos.

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Homenaje en Ibrox a Jock Wallace (Foto: gettyimages)

Gracias a sus métodos los Rangers lograron tres ligas, tres copas, dos copas de la liga y -como ayudante de Willie Waddell- la Recopa del 72. En 1978 y sin dar explicaciones –se llevó sus razones a la tumba– decidió abandonar Ibrox, aunque no para siempre. Se fue al Leicester City donde quiso implantar su método incluso construyendo dunas artificiales. Allí coincidió con Gary Lineker, a quien aterrorizó en el descanso de un encuentro o, al menos, así se sintió el genial atacante a tenor de su relato décadas después: “tenía 18 años y jugábamos un partido de Copa contra el Harlow. En el descanso me cogió y me empujó contra las taquillas del vestuario insultándome“. Lineker había marcado los dos goles de su equipo hasta ese momento. No marcó más esa tarde porque, según relató, se quedó el resto del partido en estado de shock.
Con el Leicester City Wallace logró un ascenso y alcanzar las semifinales de Copa. En 1981 intentó convencer a Johann Cruyff para que jugara para los foxes, pero a pesar de la buena predisposición del genio holandés no logró cerrar el acuerdo.
Tras regresar a Escocia -primero a Motherwell y luego otra vez al Rangers- en tiempos de dominio de Dundee United y Aberdeen decidió salir en 1986 por primera vez de las Islas Británicas. A entrenar al Sevilla. Y allí, claro, dejó huella.
Wallace tomó el relevo en el Pizjuán de Manolo Cardo, que llevaba cinco años de regularidad en los que los hispalenses nunca habían bajado de la mitad de la tabla. La directiva comandada por Gabriel Rojas quería, no obstante, dar un salto de calidad y apostó por la experiencia y el caché de Big Jock. Tardó poco tiempo en ser apodado “látigo” (como Max Merkel), sobre todo después de que tuvieran que explicarle ante su enfado que Domingo Pérez no debía correr con el resto de los jugadores… porque era el masajista del equipo. Wallace apenas conocía del fútbol español lo que había visto en partidos europeos y torneos de selecciones, por lo que únicamente contó que le gustaba su “agresividad, disciplina, moral y ambición”. Vamos, la furia. Eran otros tiempos. Eso sí, se empapó de la rivalidad Betis-Sevilla y apuntó que le entonaba que su principal enemigo fuera un conjunto que vestía como el Celtic.

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Cromo de Jock Wallace y Manolo Cardo (Todocoleccion.net)

Sus métodos no cuajaron en exceso, tal vez porque acusara demasiado que nada más aterrizado en su nuevo destino perdiera un libro en el que llevaba anotaciones futboleras de sus veinticinco años de trabajo. Ofreció una jugosa recompensa por su devolución, pero nunca lo recuperó.
En Nervión las derrotas le cambiaron de nombre. Jock Wallace comenzó a ser Jock “Váyase”. No obstante, en el haber del escocés el sevillismo siempre podrá apuntar el empujón a las carreras de Rafa Paz, Choya, Ramón Vázquez y -sobre todo- Manolo Jiménez. Jiménez, por cierto, cuenta de Wallace que “no habría llegado a nada si no fuera por él”.
A mitad de temporada recomendó el fichaje de McMinn, quien contó una anécdota divertida vivida con Wallace en su biografía y rescatada por Marca: “paseábamos juntos por los Jardines de Murillo, un parque muy familiar de día, pero que al oscurecer se poblaba de homosexuales que intentaban aprovecharse de los jóvenes de allí. Jock no solía asustarse pero me aconsejó que nos diéramos la mano para cruzar el parque porque serían menos propensos a asaltarles si les veían como pareja. Cuando lo atravesamos nos soltamos rápido la mano y miramos si alguien nos había visto”.
La carrera de Wallace como técnico sevillista se apagó con la llegada de Cuervas a la presidencia el año siguiente y, sobre todo y aunque resulte extraño, a consecuencia de un Colombino en el que el equipo dio mala imagen y Francisco -estrella en ciernes- fue suplente.
Wallace apenas pudo entrenar después al Colchester antes de que le diagnosticaran parkinson, enfermedad que le acompañó hasta su muerte en 1996 con sesenta años.
Así fue Jock Wallace, técnico duro pero querido y carismático. En un Sevilla-Rangers de 2009 se le rindió homenaje, aunque tal vez el mejor recuerdo sea una frase que dijo un día Alex Ferguson sobre Big Jock: “They don’t come with giant character and personality like ‘Big Man’ Jock Wallace any more”. Ya no quedan tipos como Wallace. Desgraciadamente.

Fuentes:

https://www.thescottishsun.co.uk/sport/football/3552096/gary-lineker-rangers-jock-wallace-leicester-pinned-dressing-room-wall/

https://www.independent.co.uk/news/people/obituary-jock-wallace-1330513.html

https://www.marca.com/blogs/la-liga-hecha-un-cromo/2014/11/19/jock-wallace-el-ultimo-escoces.html

http://scottishfootballhalloffame.co.uk/jock-wallace

https://www.theguardian.com/football/blog/2011/aug/23/jock-wallace-hard-football-manager
http://ayerhoysevillista.blogspot.com/2009/12/jock-wallace-y-la-ciudad-sin-ley.html

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