La heroica supervivencia ante la muerte nazi de los antepasados de Nick Blackman, el nueve del Sporting

Nick Blackman, el nueve del Sporting, es un superviviente del Holocausto. La Shoah (que en hebreo significa catástrofe) exterminó a unos seis millones de judíos y también las posibilidades de existir de otros tantos millones de seres humanos que hubieran podido ser los hijos y nietos de esas víctimas cruelmente asesinadas.

Blackman no nació en Israel, pero se siente muy identificado con sus orígenes judíos. Natural de Saldford (cerca de Manchester) sus raíces no pueden estar más mezcladas. Su padre es de Barbados, su abuela materna es holandesa y su abuelo, polaco. Y en este punto es cuando nos retrotraemos a los años más oscuros del siglo XX.

Benjamin Rosenfeld, abuelo de Nick Blackman, nació en el seno de una familia judía en Sosnowiec en 1929. Con la invasión nazi en 1939, tanto Benjamin como su hermano Salek huyeron en tren de su ciudad natal hacia el este como muchos de los otros 28.000 judíos que residían allí (el 22% del total de los habitantes de Sosnowiec). Desgraciadamente los trenes polacos eran más lentos que los panzers alemanes y ,tras sobrevivir a un bombardeo sobre su transporte, los Rosenfeld decidieron refugiarse en un pequeño pueblo, en el que terminaron de perder todas las esperanzas de escapar. Allí comprobaron que todo aquel judío encontrado portando un arma era fusilado inmediatamente. Benjamin y Salek regresaron a Sosnowiec, pero tampoco duraron mucho cuando se dieron cuenta de que a todos los judíos les estaban requisando sus joyas y sus pieles e internándoles bajo la acusación de que se las habían robado a los polacos.

Benjamin Rosenfeld
Benjamin Rosenfeld (Maccabi Tel Aviv)

De nuevo en ruta, los Rosenfeld se marcharon a Przemsyl en un carro de caballos. Atravesaron la frontera existente entre la Polonia ocupada por los nazis y la poseída por los soviéticos mientras los guardias dormían y cruzando el río Saan, completamente helado. Al final decidieron estacionarse en 1940 en el Ghetto de Lodz, donde sobrevivieron a las plagas, el hambre y el frío hasta 1944. Entonces vino lo peor.

En ese año los dos Rosenfeld fueron enviados a Auschwitz, donde fueron separados en primera instancia. Tuvieron suerte de que un preso político, podría ser un monje, les preguntó por qué lloraban tanto y logró una tarjeta para que Benjamin y Salek pudieran viajar juntos. Sin embargo, para salvar la vida Benjamin tuvo que recorrer los barracones mientras los nazis llevaban a cabo su macabro trabajo de selección bajo la atenta mirada del sádico Mengele. Cuando escuchó a Salek en una de las hileras en las que tatuaban el número que les iba a identificar como presos sintió que volvía a nacer. No le dolió que le marcaran la piel.

Benjamin Rosenfeld Maccabi Tel Aviv
Benjamin y Salek Rosenfeld (Maccabi Tel Aviv)

Superaron el infierno de Auschwitz-Birkenau y luego, conforme los soviéticos avanzaban los presos iban siendo transportados hacia el este, el de Rybinsk y Mauthausen. Aquel campo lo usaban los alemanes con fines propagandísticos y presumían ante la Cruz Roja en sus inspecciones de la limpieza de sus duchas y baños. Naturalmente para sus retorcidas psiques, los prisioneros “untermenschen” nunca los usaron. Su sufrimiento terminó el 7 de mayo de 1945, cuando se despertaron y comprobaron que los alemanes habían abandonado sus barracas. Lo que quedaba de ellos volvía a ser libre.

Nick Blackman no conoció esta historia por boca de su abuelo, que se marchó a Estados Unidos y a quien no le gusta revivir ese doloroso pasado. Fue en su decimotercer cumpleaños, festejando su Bar-Mitzvah (celebración de la madurez para los judíos), cuando Benjamin enseñó su brazo tatuado a su nieto. A partir de ahí la curiosidad del adolescente doblegó la resistencia de su madre a contarle la traumática existencia de Benjamin y Salek.

Blackman
Blackman, durante su presentación como futbolista del Sporting (Youtube)

Los derroteros del fútbol llevaron a Blackman, que jugaba en el Coventry, al Maccabi Tel Aviv, donde coincidió con su actual compañero Babin y fue dirigido por Jordi Cruyff. Allí prestó la historia de su abuelo a la web de su club y también a los archivos del Yad Vashem (Museo del Holocausto). De paso, compartió lo increíble que le parecía que hubiera sobrevivido a tantas privaciones. El ejemplo de Benjamin le ha dado fuerza en los momentos difíciles de su vida: “Estoy muy orgulloso de lo fuerte que fue y de cómo sobrellevó todas esas situaciones”.

Nick Blackman ha querido, honrando a sus antepasados, llevar una vida algo diferente a la del futbolista medio. En 2017 donó 400 camisetas para los niños más desfavorecidos de Barbados y tiene un canal de youtube en el que cuenta sus experiencias vitales. El futbolista Blackman está aprovechando las oportunidades que el destino le negó a muchos otros cobijándose en la sinrazón y la barbarie. Shalom.

Fuentes

https://www.inyourarea.co.uk/news/the-fascinating-family-history-of-ex-reading-fc-striker/

https://www.maccabi-tlv.co.il/en/2018/04/coming-full-circle-blackman-perpetuates-grandfathers-story/

https://sporting.elcomercio.es/nick-blackman-sporting-20180811002314-ntvo.html

http://eldesmarque.com/asturias/sporting/noticias/128502-blackman-auschwitz-las-clases-de-espanol-y-jordi-cruyff

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