La azarosa vida de Aldo Sambrell, el mítico malo de las películas del Oeste que jugó en el Rayo y el Alcoyano

En 1931 nace en Vallecas Alfredo Sánchez Brell, el hijo de un militar de ideas progresistas –dicen que colaborador de Líster– que, en consecuencia, se tuvo que marchar a México para no sufrir las represalias del régimen franquista tras la Guerra. A Alfredo le educa su madre Basilia y las primeras películas sonoras le permiten ajustar las cuentas imaginariamente a aquellos que le impiden tener a su padre a su lado. Forja su pasión en los cines Numancia y Goya, donde según decía “si eras un poco pillo y no te levantabas durante el Cara al sol, podías quedarte a la segunda sesión”. Allí se deleita con las interpretaciones de James Cagney y con los primeros Western, que le ayudan a sobrellevar sus miserias infantiles.

A los doce años se marcha a América a ver a su padre. En Puebla, una profesora de Arte Dramático encuentra en Alfredo rasgos de malo de película mientras se entretiene cantando rancheras (con el seudónimo de Alfredo de Ronda) y jugando al fútbol como defensa. No lo hace mal y, de hecho, llega a los primeros equipos del Monterrey y del Puebla, donde siempre está a las órdenes de otros españoles –Vantolrá, Casals y Lángara– y al lado de compatriotas también en el campo –Iturbe, Del Toro, García, Pintor, Uceda…– Durante las tres campañas en las que milita en el Puebla se le conoce como Madrileño Sánchez.

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Aldo Sambrell (Youtube)

El poeta poblano José Recek Saade le recomienda que aparque la pelota y apueste por el teatro y Alfredo se marcha a Estocolmo. Según Wikipedia en Suecia le operan de “alopecia” y le dejan una característica cicatriz en su rostro que le facilitará más si cabe su posterior rol de malvado (Una vez dijo: “hay que meterse en el personaje; asumir su actitud, su mirada. Para mirar tienes que interiorizar el personaje, convertirte en él, ser así”).

La muerte del padre aleja definitivamente en 1959 a Alfredo Sánchez de México. Regresa a España y -parece ser que recomendado por Samitier– sigue jugando para otro equipo que, como el Puebla, viste con una franja en su camiseta. En el Rayo coincide con Joaquín Luis Romero Marchent, quien tras renunciar definitivamente al fútbol se centró en convertirse en el director pionero del Western español. Como quiera que Alfredo Sánchez tampoco cuajó ni en Vallecas (apenas jugó dos partidos y vio una roja por agredir a un contrario por la que fue sancionado por cuatro encuentros, como buen malo) ni en el Alcoyano, se acordó de su amigo en 1961.

Sánchez visita a Romero –que por entonces ya colaboraba con el mismísimo Samuel Bronston– y éste le propone un primer papel secundario para el que único requisito que se precisaba era montar a caballo. Sánchez le contesta que por supuesto que sabía montar porque había vivido muchos años en México y allí quien no montaba a caballo era como si estuviera cojo. Alfredo en realidad no había montado jamás a caballo, así que tiene que ir de picadero en picadero recibiendo un cursillo anticipado de dominar equinos.

Alfredo Sánchez se convirtió así gracias a la magia del celuloide en Aldo Sambrell y se estrena como figurante primero en “Rey de Reyes” y luego junto a su legendario tocayo Landa en “Atraco a las tres”, de José María Forqué. A partir de ese momento comienza una exitosa carrera que le lleva a participar en más de trescientas películas, lo que le hace el más prolífico actor del cine español. Entre los muchos spaghetti-Western en los que participó podía presumir de haber formado parte de la trilogía del dólar (“Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”). También podía presumir de padrino de su primogénito: el legendario director Sergio Leone.

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Alfredo Sánchez Brell (Fundación Rayo, Filmoteca, Libro “Vallecas y el Rayo Vallecano”)

A mediados de los setenta el Spaghetti-Western empieza a pasar de moda y Sambrell se reinventa trabajando con Jesús Franco e iniciando proyectos también como director.

Nunca recibió un Goya (sí fue muy reconocido profesionalmente en Italia, donde se le apellidaba Sambrelli), pero se batió en duelos con Clint Eastwood. Nunca ganó una Liga –una Copa sí, en México-, pero compartió rodajes con Gina Lollobrigida. En sus últimos días se paseaba como un turista jubilado más por el Paseo de las Explanadas de Alicante, conservando –eso sí- su mirada de malo de cine. Por cierto, Sánchez-Sambrell era del Atlético.

Fuentes:

https://www.imdb.com/name/nm0759757/bio?ref_=nm_ov_bio_sm

https://lascronicasdetino.es.tl/Aldo-Sambrell.htm

http://www.publico.es/culturas/muere-actor-aldo-sambrell-malo.html

https://nonada.es/2011/08/aldo-sambrell-de-estrella-del-cine-a-villano-olvidado.html

http://www.cihefe.es/cuadernosdefutbol/2015/02/artistas-sin-balon/

https://www.youtube.com/watch?v=CtMs_lRa_Cs

https://www.youtube.com/watch?v=wpe7CxZsAnM

De la Vega, Rosa. “Vallecas y el Rayo Vallecano”. Fundación Rayo Vallecano, 2012.

La azarosa vida de Aldo Sambrell, el mítico malo de las películas del Oeste que jugó en el Rayo y el Alcoyano

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