Procrastina, que algo queda (3-2)

El Córdoba tiene una cita pendiente con su propia revolución. Navega en un desgobierno en el que ni empleados ni técnicos ni jugadores saben muy bien a quién dirigirse si desean informarse. Sin referencias en los despachos, luchan por un imposible con profesionalidad y la poca o mucha ilusión que les quede en el zurrón.

Este procrastinar como si la urgencia fuera menor puede resultar letal para un equipo al que puede sobrar y faltar tiempo al mismo tiempo. En Gijón demostró estar bien dirigido por Jorge Romero, pero como no venció lo mismo a Jorge –si los que compran tienen y ponen la guita o les dejan ponerla, que no se sabe muy bien lo que pasa- no le dejan seguir trabajando.

Y, me diréis, ¿cómo va a estar bien entrenado este Córdoba nuevamente perdedor? Porque, y esto es una impresión, no he sido capaz de encontrarle peros ni a su planteamiento ni a sus retoques. Atendiendo a lo que poco con lo que puede contar –ahora mismo, en realidad, la plantilla es de 16 futbolistas profesionales-, dispuso un once sensato y efectuó sustituciones adecuadas que permitieron a su equipo luchar por un empate impensable hasta el final (ay esa oportunidad de Aguza…).

Entonces, ¿por qué perdimos? Bueno, es obvio que por lo de siempre. Los errores defensivos del “coladero de Segunda” (así llamó al Córdoba El Desmarque Asturias y nadie puede desmentir al medio tras el encuentro) ya no son propios únicamente de un mal concepto defensivo coral –que tampoco es que sea para tirar cohetes-. En El Molinón los cuatro de atrás, especialmente Fernández, Caro y Joao, rayaron a un muy deficiente nivel y suya fue la culpa de los tres encajados. En el primero no tiran bien (vamos, no lo tiran directamente) el fuera de juego y obvian al mismo tiempo la vigilancia a Carlos Castro; en el segundo dejan campar a sus anchas a Rubén García y también al rematador Michael Santos (seis jugadores miran a dos); en el tercero dejan libre totalmente al interior diestro del Sporting y son incapaces –Joao y Caro quedan retratados en esta acción- de frenar a Michael Santos en el salto de cabeza.

sportingccf

Así que, bueno, habrá quien se quede del 3-2 con lo que de bueno hubo: un Javi Galán incisivo aunque flojo atrás, la labor de Sergi Guardiola, la conexión Caballero-Alfaro en el segundo y la madurez de Aguado al final. No se engañará quien así lo vea, como tampoco se llevará a error quien vea el vaso medio vacío. Sobre todo atendiendo a las paradas de Kieszek que evitaron la goleada en el primer tiempo y que en la primera salida de la segunda vuelta nos espera en su casa la mejor defensa de Segunda y que, en consecuencia, no será tan sencillo generar ocasiones.

Más vale que no procrastinen más, y que la dirección deportiva que sea fiche ya a seis jugadores si tiene alguna intención de seguir mandando en un equipo de Segunda en junio: cuatro defensas y dos piezas determinantes en medio campo y ataque.

Porque, y lo diré a lo trabalenguas, el procrastinador que procrastine, tal vez buen procrastinador será (pero pésimo dueño entrante saliente o entrante también).

 

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