El perfil: @JuanMerinoRuiz1 , un bravo hombre bueno

De él dicen que es bravo, de él dicen que es bueno, de él dicen que es justo. Juan Merino se curtió como persona de golpe una noche de junio del 92. Tenía apenas 21 años, pero ya era titular indiscutible en el Real Betis checo de Jarabisky que tuvo que reconducir Mesones junto a jugadores míticos como Kukleta, Bilek, Gabino o Pepe Mel. Ese día se esperaba una fiesta en el Villamarín. Era la vuelta de la promoción y en la ida el pre-euro-Dépor de Arsenio Iglesias venció apenas 2-1. Sin embargo todo salió mal para el Betis (0-0 al final), y horrible hasta lo traumático para Merino. Su padre, Matías, que había viajado desde La Línea junto a su hijo mayor para apoyar a Juan, falleció en el Virgen del Rocío después de haber sufrido un infarto viendo el encuentro.

Ya entonces llevaba Merino cinco años vinculado al club heliopolitano y allí siguió otros diez años más, en los que vivió prácticamente de todo. Dos descensos, dos ascensos y hasta una rebelión. Sucedió en Mérida en agosto de 2000, cuando –como capitán- secundó un motín que había instigado su compañero Solozábal. La negativa a jugar un amistoso en la ciudad emeritense acabó pasándole factura ante el peculiar líder bético Lopera.

Compartió zaga con Trifon Ivanov –pocos más míticos que el búlgaro- y con el último Gordillo. Fue indiscutible en el gran Betis que llegó a ser tercero recién ascendido y en el que luego competirían por los campos de Europa los Jarni, Alfonso o Finidi. Se tuvo que girar en diciembre del 95 para ver bien el golazo de Zidane que les eliminó en octavos de Uefa con el Girondis. Disputó 64 minutos de la final de Copa que los verdiblancos merecieron ganar ante el Barcelona de Robson. Con Luis Aragonés llegó a unos cuartos de Recopa, donde sucumbieron ante el Chelsea y luego siguió siendo titular con Clemente y Hiddink.

merino jaen

Secó desde su puesto de stopper a Laudrup, a Bebeto y a Mijatovic y fue determinante para hacer Zamora a su compañero Pedro Luis Jaro.

En suma, vivió una década dorada casi siempre marcada por la mano de Serra Ferrer, para quien fue indiscutible por más refuerzos que llegaran.

Luego se fue a Huelva, pero no a retirarse sino a alcanzar con los onubenses su única final de Copa de la historia y a ayudarles –manteniéndose en plenitud hasta los 36 años incluso superando lesiones complicadas– a recuperar su plaza en Primera. Acabó jugando de lateral en el mejor Decano de siempre –séptimo- con Marcelino al frente y Cazorla, Sinama-Pongolle, Uche…

Poco tardó en sentarse en un banquillo profesional. Sufrió en sus carnes la crudeza de la Segunda en Jerez antes de cumplir el sueño de volver al Betis como entrenador una tarde de lluvia en Palamós (él luego comentó que ni se enteró de que se estaba mojando). Tomó al Betis sexto y lo dejó tercero tras ganar los cuatro partidos ligueros que disputó sin encajar un gol. Encarriló, de hecho, el ascenso que luego remachó Pepe Mel y fue despedido como un ídolo. Luego, ya en la élite, reemplazó al propio Mel como buen apagafuegos y, aunque empezó siendo goleado en el derbi 4-0, acabó salvando plácidamente al equipo como décimo. Está a la altura de los Pedro Buenaventura, Del Sol, Esnaola… béticos de corazón que nunca dirían que no al club de las Trece Barras.

merino nastic

Su última experiencia fue el año pasado en Tarragona. El Nàstic era colista en la jornada 19ª y olía a descenso (apenas había ganado tres veces). La mano de Merino se notó y el conjunto catalán remontó el vuelo a base de casta y garra –en esa racha también venció al Córdoba en el Nou Estadi en el último suspiro del encuentro-. Sin embargo, cinco partidos sin vencer fueron suficientes para castigarle con un inmerecido despido. El Nàstic estaba en esa jornada 40ª dos puntos por encima del descenso y cuando Merino asumió su cargo se encontraba seis puntos por debajo de la salvación. Al final, ganando los tres últimos encuentros con Rivas, se salvó.

Ha tenido grandes maestros y ya Marcelino dijo de Merino que tenía un entrenador dentro. Cree en adaptarse a cualquier circunstancia para triunfar y, como capitán que fue muchos años, sabe que la justicia con los componentes de la plantilla es fundamental.

Tal vez la anécdota que mejor resuma su personalidad sea una de sus comienzos como técnico. En un momento de crisis dejó un bolígrafo a sus futbolistas cuando dirigía al Betis B para que escribieran su alineación ideal. Cada una resultó distinta. Así vieron lo difícil que resulta ser entrenador.

Fuentes:

http://realbetisbalompie.es.s108-155.furanet.com/revista/13barras18/index.html

https://www.youtube.com/watch?v=q-ssmh5FQFY

http://dameunsilbidito.enlaweb.eu/2011/05/el-sufridisimo-ascenso-de-jaen-en-2001/

http://www.bdfutbol.com/p/p.php?id=450052

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1992/06/18/087.htmlv

http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1992/06/18/pagina-31/1257080/pdf.html#&mode=fullScreen

 

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