La Copa rota. 1-4

Aturdido y abrumado, como en el comienzo de “La Copa Rota” cantada por Feliciano. Así me ha dejado, me figuro que como a quien me lea en estos momentos, el único partido del torneo del K.O. (de la hostia fina, se podría escribir en este caso) que hemos podido “disfrutar” en El Arcángel.

La Copa del Rey no es basura ni un incordio. Lo ha dicho Carrión siempre que ha tenido oportunidad y le creo, por mucho que la alineación que decidiera poner ante el Tenerife no fuera nada competitiva. El año pasado tampoco me pareció un once sensato a priori el que luego ganó en La Rosaleda en uno de los mejores partidos de la temporada (en uno de los pocos momentos agradables de la 16-17).

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Así que, bueno, si partimos de la base de que jugaban los suplentes el problema habrá que buscarlo en su aptitud o su actitud. Hoy se ha visto que en aptitud no han estado a la altura de los suplentes del rival y en actitud no han estado a la altura del escudo que llevan en el pecho.

No puede ser que, tras una puesta en escena aceptable, el equipo se vaya diluyendo como un azucarillo en café por culpa de la laxitud de prácticamente la totalidad de los que “compitieron”. Excluyo, tal vez, a un Markovic que marcó uno y pudo haber anotado alguno más. El resto, nada. Nada de nada. El Tenerife encontró petróleo en una banda derecha que era una autopista, pero tampoco tuvo demasiada resistencia ni en el centro del campo ni en el centro de la defensa. Para colmo, conforme la eliminación parecía más cercana el equipo apenas dejaba algún destello de coraje y encima lo ponían algunos jugadores –Guardiola, Galán…- que no eran quienes más debían demostrar sobre el campo.

En suma, el único alivio que uno puede tener de este resultado inapelable es que Carrión podrá repetir la alineación con la que venciera al mismo enemigo que hoy le ha metido cuatro. No es consuelo ni sirve de alivio, porque la velocidad de una caravana la marca su elemento más lento. Y la Liga es lo suficientemente larga como para que tengan minutos muchos de los que hoy no se han merecido jugarlos.

“Una noche como un loco
mordió la copa de vino
y le hizo un cortante filo
que su boca destrozó”

Eso dice la letra escrita por Benito de Jesús. Pues eso.

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