El espíritu de Javi Jiménez @javijimenezccf

Seguro que conocéis a Javi Jiménez. Lo mismo no a “mi” Javi Jiménez, pero sí a “un” Javi Jiménez.

Javi Jiménez no es jugador, pero ha jugado al fútbol como portero. Javi Jiménez no es entrenador, pero entrena a un equipo de una liga amateur. Javi Jiménez no es director deportivo, pero se recorre España viendo fútbol. Javi Jiménez no es dirigente de un equipo, pero se deja la pasta por el club que considera suyo.

Me encontré a Javi Jiménez -al que tiene de segundo apellido “CCF”- en Marbella. Aspecto de galo de Goscinny y Uderzo. Perilla y calva. Y, claro, con atrezo –camiseta, pantalón, bufanda, gorra…- que le identificaba con su equipo. En su caso, le dibujaron un día de blanco y verde y de blanco y verde se morirá. Le pregunté si había venido solo y me dijo que sí, que no había encontrado a nadie que le acompañara a ver un partido amistoso de su equipo. Ida y vuelta del tirón. Algo más de cuatro horas de coche para menos de dos de fútbol incruento.

A él le cuadra. Y le da igual que le llamen friki. O que su club nunca vaya a ganar nada –por mucho que sueñe con verle un día jugar en Europa-. Se muere por ver ganar, pero no palma si pierde porque lo asume dentro de la inevitabilidad de su pathos.

balones

Le volví a ver en Almendralejo. Hacía muchísimo calor y manchaba de sudor una camiseta marca Kukuxumusu que la marca sacó en exclusiva para el Córdoba hace una década y que yo ya había olvidado que un día compré. Le pregunté si, dado que al día siguiente su equipo –el mío- jugaba en Mérida, iba a estar también allí: “Me gustaría, pero es que el domingo entro a trabajar a las cuatro de la mañana. Si no…”.

Nunca le he sentido realmente indignado sin razones para estarlo por un mal encuentro. Nunca le he leído un comentario hiriente a un enemigo. Nunca un menosprecio. Nunca he intuido en él las ganas de medrar. Nunca he percibido que el fútbol le diera algo tangible –más allá, claro, de alguna entrada alguna vez-. Nunca me ha trasladado maldad en sus cavilaciones.

Este verano yo estaba triste. Desanimado. Asqueado del fútbol. Javi Jiménez me escribió: “Toni, te veo demasiado negativo últimamente. Demasiado, quizás. Tú no eras así. Sé que todos estamos quemados, pero si perdemos la ilusión, ¿qué nos queda?”.

Me avergüenza pensar que a mí, que me pagan por hacer algo que me encanta, se me pudiera haber bajado el ánimo. Me alegra saber que todavía existen Javi Jiménez en el mundo. Quiero creer que el fútbol se creó para todos los Javi Jiménez del mundo. Y espero que, de algún modo, siga siendo este espectáculo -aunque ya de un modo romántico- de todos los Javi Jiménez del mundo. Para todos ellos y en especial para “mi” Javi Jiménez mi respeto y agradecimiento. En la victoria y la derrota. Viva el fútbol vivido así.

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