La venganza de la verdad (1-2)

El Córdoba se salvó sobre el verde de Vallecas. Lo logró siendo fiel a los principios que ha ido adquiriendo conforme la temporada se le ha ido complicando. Sufrió por otra mala puesta en escena agravada con los fallos defensivos de costumbre y mejoró gracias a fe, orgullo y a varios nombres propios que seguro que querrían que la temporada durara hasta agosto.

Pero, sobre todo, si algo ha caracterizado a este Córdoba que se acaba de salvar ha sido su honestidad. Desde que perdieran en Getafe y se quedaran en números rojos a apenas cinco jornadas del final, la reacción ha sido encomiable. Sin voces altisonantes, sin hipérboles, sin recurrir a la épica. Los profesionales que tenían que decidir la suerte deportiva de la entidad tomaron conciencia de lo que debían lograr y se pusieron manos a la obra hasta lograrlo. No es sencillo para un equipo en apuros en la recta final de un campeonato encadenar cuatro partidos sin perder –tres de ellos fueron victorias-. Que se lo digan a Nàstic, Almería, UCAM, Alcorcón… o a los ya relegados Mallorca, Elche y Mirandés.  

permanencia

Lo que más me ha gustado de esta salvación ha sido que ha mojado a muchos de un baño de realismo. Un chapuzón que ha permitido descubrir autenticidades y miserias; ambigüedades y firmezas; Ha sido, por todo, una permanencia con un sello muy propio por la que se deben felicitar jugadores, cuerpo técnico, empleados y aficionados.

Durante estos últimos cuatro partidos todo me pareció todo bastante auténtico. De verdad.

Y ahora, con la salvación, la verdad dará paso a la mentira. Nos mentirán los mercachifles que transan por hacerse con la S.A.D. o mantenerla –a todos, incluso a ellos mismos-. Nos mentirán los representantes y los jugadores para negociar a la alta sus contratos. Nos mentirá todo aquel que pueda sacar tajada durante una negociación. Y tendremos que ser muy finos para saber qué es grano y que es paja (y qué es una paja, que no es lo mismo).

En un artículo en la Revista Hiperión llamado “La venganza de la verdad”, Félix de Azúa hablaba del argumento de una ópera de Mozart –lo cierto es que no sé si existe y no me apetece indagarlo- en la que una vieja se toma la revancha de un posadero y sus huéspedes con el siguiente juramento: “todas vuestras mentiras se cumplirán, todos vuestros embustes se harán realidad”. Me encantaría que eso sucediera durante este verano. O mejor aún, que tuvieran una pesadilla todos esos mentirosos con ese argumento. Lo mismo así aprenden realmente (no creo).

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