Cuando el Real Jaén estrenó el Camp Nou en Liga… estando igualado al Barça #SOSRealJaén

El Real Jaén cuesta un euro. El actual propietario del club, Juan Miguel Hitos de la empresa Inaltia Sports, ha decidido regalarlo ante la deuda que acumula la entidad jiennense –más de seis millones de euros-. En lo deportivo, los valientes que se acercaron al campo de La Victoria el domingo comprobaron la decadencia de un equipo que tras caer ante el Mérida (0-1) prorrogará una semana más su estancia en puestos de descenso a Tercera. El gol lo coló Hugo Díaz, un futbolista que abandonó el club el año pasado huyendo de su delicada situación económica. Los jugadores saltaron al campo portando una pancarta que ponía en blanco sobre fondo negro: “SOS REAL JAÉN“.

Es uno de los peores momentos de un histórico del fútbol español. De un equipo habitual candidato en nuestro recuerdo a subir a Segunda y que llegara a vivir tres liguillas de ascenso hasta lograrlo en la 96-97 con aquellos míticos hermanos Roteta, Somavilla, Chumilla, Herrero y –sobre todo- el eterno Antonio Rueda y que, y esto nos pilla a todos más lejos, llegó a ser el segundo mejor del país un día de septiembre.

Eso pasó en 1957. El Real Jaén había conseguido la permanencia en la última jornada de la 56-57 merced a un triunfo sobre el Atlético (2-0, goles de Castaño y Peiró) y a la derrota del Condal en Valencia. El público de La Victoria sacó a hombros al presidente Calatayud y al entrenador Millán y cargó con dureza contra quienes insinuaron que la semana anterior la gesta de los blancos en Pucela (1-2) estuvo apañada. El Jaén conservó la categoría ganando, de hecho, sus tres últimos partidos. Sería la primera y única vez que se salvaría en la máxima división del fútbol español.

Pues bien, en verano de 1957 la directiva del equipo jiennense decidió otorgarle la responsabilidad del banquillo al joven francés Louis Hon, el primer galo que jugara en el Real Madrid –lo hizo sin demasiado éxito como defensa entre 1950 y 1953- y que llegara a ser doce veces internacional con la selección de su país.

jaenbarcelona

Hon, recién retirado y con apenas 33 años, apostó por reforzar al equipo con tres argentinos que tuvieron desigual fortuna en España: el centrocampista ofensivo Adalberto firmó luego por el Atlético; Sará, que tenía la misma edad que Hon y que ya tenía una larga experiencia en España aguantó un año más en el Jaén y se retiró; de García, que apenas jugó dos partidos, nunca más se supo.

El comienzo de esa temporada se presuponía complicado con dos derbis ante Granada y Sevilla y la visita del Valencia. Sin embargo, en la primera fecha el cómodo 2-0 ante los nazaríes (marcaron Arregui y Bermúdez) dejó entusiasmada a una afición que encima pudo ver a los suyos empatar en un Nervión lleno hasta la bandera. Así lo resumió el cronista de Mundo Deportivo: “Bastará añadir que en el Jaén todo el equipo se batió con denuedo, a la defensiva, lanzando balones largos; que su meta, Manolín, estuvo más acertado que en otras tardes; y que en el Sevilla, si quitamos a Campanal, no podemos destacar a nadie”.

El remate de ese mes de septiembre, y el mejor momento de la historia del hoy enfermo Real Jaén, llegó ante el Valencia de Pasieguito y Quincoces. Un gol de Arregui en el minuto 68 y otra lección defensiva –cerrojazo lo llamaban- ante el peligroso Walter permitió a los del Santo Reino conseguir otro triunfo y auparse al segundo puesto. La circunstancia fue catalogada de “pequeña heroicidad” de carácter momentáneo.

Así, segundos, llegaron a visitar al Barcelona –que iba tercero con los mismos puntos- el 6 de octubre de ese 1957. Y se alojaron en un hotel del Paseo de Gracia sus jugadores y en otro de la Plaza de Catalunya sus dirigentes. Y mientras algunos buscaban “reservas de coñac y aspirina” (de la portada del Mundo Deportivo de la previa del encuentro) algunos reflexionaban sobre lo que esperaban del encuentro: “Asustadillos y tal andan nuestros aficionados”, contestó un anónimo fiel desplazado hasta Barcelona, pero –apuntó- “hay mucho duende en el fútbol y allí, a la izquierda de Espeluy, caminito de Sevilla, la certeza de que el equipo ha sido bien apuntalado, que pueden suceder cosas y que el partido aún no está perdido”.

Seis goles le cayeron a los de Hon (dos de Tejada, dos de Evaristo Martínez, otro de Kubala y el primero de Villaverde). No sirvió de nada el cerrojazo, según se desprende de las crónicas del choque. Desde ese día los blancos se fueron hundiendo en Liga hasta descender como colista y perdiendo los cuatro últimos partidos. Nunca más han estado en Primera (lo más cerca, un tercer y un cuarto puesto en Segunda).

Eso sí, pocos equipos pueden presumir de haber visitado el Camp Nou igualados al Barcelona en la clasificación y solamente el Real Jaén puede decir que fue el primer visitante en Liga del coliseo culé. Nada más que por eso el equipo de La Victoria merece una segunda oportunidad. Ojalá salve el pellejo y tenga una larga vida.

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