Vinnie Samways, el británico que caló en las Canarias y que se retiró en el Algeciras

En Las Palmas la gente sabe de fútbol. En un bar al fondo a la derecha de Las Canteras charlé de fútbol en un par de viajes mezclando una tropical –“no, Dorada no, muyayo, esa es de los de allá”- con una ración (y luego otra más) de esas arrugás con mojo rojo que se perpetuaba luego en los regüeldos. Y me sorprendió lo mucho que tanto la mesonera como su marido como el resto de lugareños del angosto local –lamento no recordar el nombre para poder recomendarlo- conocían de Segunda división y del Córdoba. Y de su propia historia, claro.

A mis anfitriones les llamó la atención que, hablando de otros tiempos, pudiéndoles recordar a grandes como Brindisi, Dévora, Koke Contreras o Turu Flores me viniera a la cabeza –así de friki puedo llegar a ser- Vinnie Samways. “’Sangüei’, qué grande”, me dijeron mientras comenzaron a glosar lo mucho que ese singular británico les dio en las temporadas que estuvo por allí.

Samways nació en Bethnal Green, una de las zonas menos prolíficas de Londres en lo que a fútbol se refiere (su representativo, el Tower Hamlets, se fundó en 2000), pero se forjó en la cantera de los Hotspur, con los que llegó a disputar 168 partidos, a conquistar una FA Cup (la del 91 junto con Lineker, Nayim y Gascoigne) y a alcanzar unas cuartos de Recopa. En esos tiempos saboreó las mieles de la internacionalidad, aunque fuera con la sub-21 inglesa.

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Aquel Samways era un zurdo que por lo visto no sólo actuaba de repartidor de estopa en el centro del campo. Una fama, la de leñero, que se corresponde más a su rol en Las Palmas y –tal vez- a su rostro de –con perdón- criminal victoriano.

En 1994 el Everton pagó unos dos millones de libras por él, rentabilizándolo sobre todo por un gol de churro que le dio la Charity Shield a los toffees ante el Blackburn Rovers. Las dos temporadas en Liverpool no fueron en cualquier caso buenas para el jugador, que en el invierno del 96 empezó a buscar equipo… y encontró acomodo en las Canarias.

Parece ser que le pidió consejo a su madre y ésta le dijo: “Vete a España, yo he estado este verano en Maspalomas y es la hostia Vinny, tienen hasta una playa con su nombre (la de los Ingleses), sol, paella, sangría… el año que viene vuelvo a Mallorca o a Fuengirola, pero vuelvo”. Leyenda o no, gusta pensar que fue así.

Tal vez sorprenda que quien diera el ok a la llegada de Samways a la U.D. fuera…Ángel Cappa. El argentino dirigía ese noviembre –había suplido al técnico de las gafas setenteras, Pacuco Rosales– a una escuadra fantástica en la que se juntaban cada fin de semana el veteranísimo portero Manolo –a mí siempre me pareció veterano, pero entonces tenía 35 años-, Manuel Pablo, Paquito, Walter Pico, Socorro, Valerón, Turu Flores y Sandro. Y estaban en Segunda.

Pronto se hizo amigo de los Valerón –Juan Carlos y Miguel Ángel– porque “cuando llegué no sabía nada del club, ni hablaba una sola palabra de español, y fueron ellos los que estuvieron conmigo”.

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Samways se estrena en un choque ante el Alavés el 15 de diciembre… y tarda 13 minutos en ver su primera tarjeta roja directa por agredir a Serrano. El británico se pasa cuatro jornadas en el ostracismo por sanción para regresar ante la U.D. Almería… y volver a ser expulsado por doble amarilla (esta vez, al menos, fue en el minuto 89). En esa media temporada el londinense disputó en total 19 partidos y fue templando su carácter (apenas tuvo que marcharse prematuramente ante el Salamanca).

Sus cifras fueron mejorando conforme pasaron las temporadas. En las tres siguientes fue titular indiscutible para García Remón, Paco Castellano, Quintana y Kresic. Con el balcánico consiguió esa U.D. Las Palmas por fin regresar a Primera. Samways compartía vestuario con, entre otros, Robert Jarni. Ese año incluso coló dos goles, uno de ellos al Córdoba tras completar una pared con Renaldo –sí: el jugador mitad Rivaldo y mitad Ronaldo-.

El rendimiento de Samways en Primera no bajó. Al contrario. El conjunto grancanario vivió una campaña convulsa en la 2000-01, sobre todo por los pasaportes pufos de los brasileños Álvaro y Baiano, pero Vinnie encajó en el 4-2-3-1 de Kresic y dio hasta cinco asistencias de gol. Además, vio quince amarillas, pero no fue expulsado.

Fernando Vázquez también le dio –ya con 33 tacos- un hueco en el centro del campo en la 01-02, junto a Josico y Jorge Larena, pero el equipo no rinde igual y baja. Él, no obstante, cumple con creces siendo titular en 32 encuentros.

Su regularidad hace que Joaquín Caparrós se fije en él para el Sevilla, pero en el Pizjuán –a pesar de ser titular al comienzo de la 02-03- termina cediendo su plaza al mexicano Torrado y en enero, cansado de chupar grada y de que le digan cariñosamente “sándwich” (probablemente de lo segundo no), se vuelve a Inglaterra.

El final de su carrera dejó un par de destinos curiosos para Samways. Primero peloteó en el Walsall antes de gozar de diez minutos en el Algeciras, en el único partido que jugó en Segunda B –fue ante el Lorca y terminó 0-0-. Ese año Samways pudo haberse enfrentado a su ex equipo, el Sevilla, en Copa, pero su técnico Félix Arnáiz no contó con él. Samways, por cierto, se había ofrecido al conjunto rojiblanco para jugar de forma gratuita condicionando sus honorarios a que lograran la permanencia. El Algeciras terminó sexto, pero no sabemos si Samways cobraría al final.

En 2012 Samways pasó una semana de vacaciones en Las Palmas –entonces ya estaba retirado en Marbella y dedicado a representar a brasileños en Inglaterra-. Entonces le dijo al Marca que “la Unión Deportiva es como mi familia” y le mandó un mensaje a Juan Manuel Rodríguez, entonces entrenador del equipo canario: “Si necesita un jugador en el centro del campo, yo estoy disponible, pero tengo que bajar diez kilos”.

Las últimas referencias que he podido encontrar de Samways le sitúan aún en la Costa del Sol, regentando un bar en Puerto Banús –Samways Bar, lo buscaré– y a entrenar al San Pedro de Alcántara.

Samways puro, un inglés al que le gustaba jugar al fútbol como siempre se jugó en sus islas y que encontró su hueco manteniendo su personalidad en un lugar con una idiosincrasia pelotera tan distinta. Seguro que Samways disfrutaría, como yo en ese bar ignoto, de alguna tropical y una buena ración de arrugás con mojo. También tiene cara de listo. Por eso pidió jugar en las Canarias.

Fuentes:

https://www.theguardian.com/football/2001/apr/17/championsleague.sport

http://www.futbolingles.es/samways-un-estilista-ingles-con-alma-de-guerrero/

http://canariasenhora.com/#!/samways-volveremos-a-primera-eso-es-seguro

http://colussoscontrakukletas.blogspot.com.es/2012/07/vincent-vinny-samways.html

 

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