Mejor, pero impotente (0-0)

Exigir al Córdoba –a este Córdoba- por encima de sus posibilidades es un error grave. Gravísimo. Ante el Rayo, un equipo que por mucho que esté pasándolo regular tiene una plantilla que aún huele a Primera, propuso todo lo que un equipo debe proponer para ganar un partido.

Partiendo de un once sensato, al que volvían los centrales habituales y en el que siete de los once eran distintos a los de Alcorcón, el conjunto de Carrión se fue haciendo con la pelota conforme fueron pasando los minutos y, sin apabullar, logró tener las mejores ocasiones durante el primer tiempo en las botas de Rodri y Juli (ambos se toparon con un inspirado Gazzaniga, quien se resarció del terrible error de la jornada anterior ante el Zaragoza).

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No era el Rayo un equipo pobre en recursos. Baraja modificó su habitual 4-4-2 para colocar a Ebert por detrás de Javi Guerra y a Embarba escorado a banda derecha. Por eso, aunque sufría en el costado zurdo por la torpeza de Rat y el brío de Pedro Ríos, pudo aparecer durante el segundo tiempo (sobre todo con la entrada de Aguirre por un irreconocible Álex Moreno).

Durante el acto final, al Córdoba le duró el empuje veinticinco minutos. En ese margen aún pudo adelantarse por mediación de Juli y de Rodri por partida doble. La segunda oportunidad del soriano (en el minuto 61’) llegó tras una gran acción de Pedro Ríos y fue tan clara que provocó la desesperación de una grada que veía que el partido se le iba a su equipo sin merecerlo.

A partir del 70’ los cambios de Baraja mejoraron definitivamente el juego de los visitantes mientras que los de Carrión empeoraron el de los suyos. Con un Quini poderoso por el costado diestro los franjirrojos merodeaban con peligro por el área de un Kieszek que, eso sí, no debió hacer esta vez ninguna parada salvadora. Cuando entraron en el campo Esteve, Traoré y Piovaccari y los interiores tuvieron que cambiar de bandas el Córdoba no demostró frescura ni fluidez y además perdió el control de la pelota así que, en consecuencia, lo mejor que pudo pasar fue el empate a cero final.

En ese último tramo, por cierto, la impecable afición rayista –no pararon de animar y mostraron un respeto enorme por el Córdoba- mostró una pancarta contra la violencia de género, gesto que fue aplaudido por el resto del estadio.

Un punto que sabe a poco, pero que –viendo el lado positivo- supone el segundo envite consecutivo en el que el conjunto cordobesista no tiene que recoger la pelota del fondo de su portería. Con ese mismo signo en el marcador ajeno, salvo si hay penaltis y mal tino en ellos, el Córdoba pasará el miércoles a cuartos de Copa el miércoles. Quien no se consuela…

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