Los maravillosos años 90 del Súper Compos de los dos Fernandos y Caneda

Hay equipos sesenteros, setenteros, ochenteros… y noventeros. Al Compos uno lo asocia a noches de fútbol de Canal Sur con Antonio Bustos, Manuel Ladrón de Guevara y Antonio Montero “Nené”; con la lamentable primera liga de 22 y la ruptura de los esquemas mentales que nos causó que un jugador titular pudiera llevar en su espalda el dorsal número 22; con un estadio llamado “Multiusos”; con un krausismo pelotero que nos impedía –ay bendita inocencia- darnos cuenta de que Nike y su capitalismo atroz estaba empezando a meterse en nuestro juego para empezar a cargárselo desde dentro y, claro, con la pelea entre Gil y Caneda en el 96 en la sede de la LFP.

Porque hablábamos del Compos, el equipo que representaba a una de las capitales sentimentales del Estado y, sin duda, con la ciudad más monumental de Galicia. Ciudad… o pueblo con encanto, porque Santiago –por mucha capital de Galicia que sea- no llega a los cien mil habitantes. Tal vez por eso futbolísticamente no pintó nada en España hasta sus benditos noventa.

El origen de su gloria había que buscarlo dos años antes. Es una historia que se escribe con tres nombres: un José María y dos Fernandos. En 1988 se hizo cargo del club un empresario apellidado Caneda (José María) que promete llevar a la S.D. al fútbol profesional. El anuncio parecía descabellado porque hasta ese momento apenas había pasado de unas cuantas –y sufridas- temporadas en Segunda B.

compostela

El primero de los dos Fernandos protagonistas –Castro Santos– amoldó a su grupo de futbolistas (casi todos de la tierra) a un juego pragmático y en el que primaba la seguridad defensiva. El 23 de junio de 1991 en el vetusto estadio de Santa Isabel, en un partido en cuyos prolegómenos el portero Docobo tuvo que atrapar una gallina, el equipo bicolor subió ante el Badajoz (Ochoa en dos ocasiones y el mítico Juanito –el que luego jugara en Dépor y Betis- fueron los autores de los goles). En el vestuario, las imágenes de la Televisión Gallega registraban el momento en el que el un empresario –se supone miembro de la directiva- entrega a los jugadores un cheque por valor de medio millón de pesetas “como había quedado”. Eran otros tiempos. Ese día en Santa Isabel había doce mil personas según las crónicas. Y cabían tres mil.

El Compostela de Castro Santos sorprende en su estreno en Segunda y consigue sendas salvaciones tranquilas en sus dos primeras campañas. Poco a poco van entrando y saliendo jugadores que terminarán de forjar su mítica identidad: los centrales Bellido y Modesto; la pareja ofensiva el vendaval Suso Moure-Pichi Lucas; los primeros extranjeros de la entidad, nada menos que Ohen, Fabiano y Maric… El luego mítico Multiusos –más por el nombre que por el calor que transmite con las horribles pistas de atletismo– se inauguró el 24 de junio del 94 con la presencia de River, Santos, Dépor y Tenerife.

Por fin –o por comienzo- el 1 de junio de 1994 en una atípica promoción de ascenso culminada en Oviedo los compostelanos vivieron su primer ascenso. Fue ante el Rayo de Ruiz Mateos, quien le dijo a Caneda: “vosotros podéis subir este año pero nosotros no podemos bajar este año porque me juego 5 o 6 mil millones de pesetas”. Pero bajaron -3-1 en el partido decisivo con dos de Ohen y uno de José- y Castro Santos, que debe ser creyente, espetó “conseguir tantos éxitos en tan poco tiempo casi se puede decir que fue un milagro del Apóstol”. 

Y el Compos, ya en Primera, con su preciosa camiseta marca Zico con la fachada del Obradoiro serigrafiada y la publicidad de una conservera y con el Tato Abadía con 32 tacos (calvísimo y con bigote, claro) empezó a hacer historia. Una corta pero intensa historia. Después de salvarse con apuros en su primer año, Caneda se cansó de Castro Santos y firmó al segundo Fernando, a Vázquez. El presidente explicó así su fichaje: “un día por la noche me encontré en una cafetería con Fernando Vázquez y me pidió una oportunidad. Era un tipo muy inteligente, tenía idiomas y conectaba muy bien con la afición”.

gilcaneda

Con Vázquez todo encajó durante dos años y medio y el técnico se infló a correr por la pista de atletismo del Multiusos (para algo sirvió al final). En la 95-96 se tiró ocho partidos sin perder para llegar al ecuador del campeonato como segundo clasificado. En la ciudad se empezaron a vender pegatinas del Eurocompos, pero los Passi, Christensen, apenas lograron una victoria en las últimas catorce jornadas y su sueño se esfumó. El décimo puesto final fue, no obstante, la mejor clasificación de las cuatro temporadas del Compos en Primera. Fue, de paso, su canto del cisne.

Al año siguiente Caneda, a pesar de haberse pegado con Gil en Madrid –después dijo de él que era más bueno de lo que parecía, en parte imaginamos porque el que recibió la leche fue su vicepresidente Fidalgo- se trae a Penev y a Pirri Mori del Atlético en su proyecto más ambicioso. Pero no supera lo de la temporada anterior y quedan undécimos. Fueron los tiempos en los que Nacho, portentoso lateral zurdo y nacionalista gallego, fue reclamado por Clemente para la selección y éste le respondió con coherencia: “Ni me interesa ni me apetece. Pienso que no valgo para ese tipo de cosas. Creo que hay gente en este Estado español que lo puede hacer muy bien y que se identifica muy bien con la selección española”. Al menos, ese año los aficionados santiagueses asistieron a uno de los mejores goles de la historia. Aquel eslalon de Ronaldo que culminó cayéndose después de haber sido sujetado por varios futbolistas, entre ellos uno apellidado Chiva. Un clásico. Fue el 12 de octubre del 96.

De esos tiempos de “nadar en ambulancia” (Caneda dixit aunque no lo reconozca ya) y de “patacas non menudas” se pasó a un doloroso e inesperado descenso en una promoción ante el Villarreal que precipitó el fin del Súper Compos. “Para hacer lo que llegaron a hacer hay que ser un poco dictador, porque cuando dejé de ser un poco dictador nos fuimos a tomar por saco”,  tal fue la reflexión de Caneda.

El pasado fin de semana la SD Compostela empató a dos en el campo del Céltiga en partido de la tercera jornada del Grupo I de Tercera. En su web oficial se puede leer “Buen punto en un campo complicado”. En el video de la campaña de abonados del club entre Javier Bellido, con su acentazo vasco, y otro aficionado le piden de una forma simpática ayuda a Santiago. Les queda la fe y el recuerdo, que no es poco. Todo eso y el amor por lo vivido en los noventa. Por mucho que ahora estén tan poco de moda.

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