Mi crónica: Seguimos girando (0-1)

La pelota, como el mundo, nunca deja de rodar. En sus giros va cumpliendo y recorriendo etapas.  Y en cada capítulo que describe deja un surco indeleble en la memoria. En Son Moix, este domingo, el balón, la sangre y el corazón completaron un heroico ejercicio de resistencia en blanco y verde. El Córdoba ha quedado a expensas de su propio tino porque ha sido capaz de recuperar su espíritu a tiempo y de gritar a los cuatro vientos que es y será candidato.

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Pero vayamos giro a giro. Oltra tiró de lógica y apostó por soplar en el sentido del viento. La irrupción en este tramo final de Markovic es una noticia esperanzadora justo cuando nos dejará nuestro hombre gol. Él lideró el primero tímido y luego más decidido ataque cordobesista. La eficacia y pegada de Florin Andone casan bien con la clase a ráfagas de Fidel y el poderío de Ríos. Por eso el Córdoba mete miedo sin vestirse de lobo. Es más peligroso así.

El giro que más gusta, el que más marca, es el gol. Ahora se viste de flash, pero puede que su recuerdo valga su peso en oro a corto plazo. Un lance tras un saque de esquina aparentemente inocuo que en el que Rodas hizo valer su corpulencia y fe y Andone, su pierna diestra. Probablemente fue la última celebración del rumano –el Vampiro del gol- con los que han sido los suyos durante dos años. Por ello resultó especialmente emotiva. Un giro, unos brazos abiertos como queriendo acaparar la eternidad de ese momento efímero de gloria. 21 veces ha celebrado. Puede que, con ese tanto, termine siendo el máximo goleador de la temporada en la categoría.

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Los jugadores saludan a los cordobesistas presentes en Son Moix

En la grada, festejando ese minuto 30, muchos mallorquines que se sienten cordobeses. Inciso y giro: que el presidente de la Peña Isla Blanquiverde, Francisco Zamorano, “colara” a un grupo de británicos para convertirlos a la fe del cordobesismo es ejemplo y camino. “Lo hago por el fútbol, sobre todo. Pero les exigí que saltaran con nosotros. Y saltaron”. Zamorano es de donde le sale de los cojones y no necesita dar explicaciones. No nació en Córdoba, pero es del Córdoba. Como casi todos los 150 camareros, cocineros y demás asalariados del turismo que se emocionaron y, por momentos, hasta callaron a los cerca de 18.000 desesperados asiduos y nuevos del Son Moix.

Retomo. Si algo ha girado en los últimos tiempos (pero giro copernicano, de girar nosotros en lugar de las estrellas) ha sido la concepción del juego defensivo del Córdoba. Porque el Mallorca, con el marcador a cero y luego en contra, se infló a sobar un cuero insípido, desesperado porque el Córdoba no cedía. Sobresalientes los cuatro de atrás, Luso, Caballero y los recambios (Nando se desfondó corriendo tras la pelota).

El penúltimo giro de este gran giro para todos fue bendito. Porque si el chut que proyectó Ortuño a cinco del final llega a haber girado un poco menos ahora todos seríamos más felices. No hubiera sido justo, porque el Mallorca es un equipo extenuado mental y físicamente. Nunca tuvo la más mínima claridad de ideas ni, por momentos, el hambre propia del que se muere. Apenas el aliento –mezclado con el reproche- de muchos fieles y de otros que se sumaron al carro de lo gratis le permitió vivir hasta el final con alguna esperanza de puntuar.

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Andone y Xisco tras el encuentro

Y, al final de la batalla, hubo guerra. Andone –Oltra, al que expulsaron por algo que no hizo, lo dijo claro: “Andone ha sido Andone hasta el final”– parece ser que se choteó del equipo que no le quiso en su momento más doloroso. Y eso, naturalmente, duele. En todo eso hay un componente que oscila entre la vindicación y el broche particular a su historia. Andone completó su venganza ante su particular eterno rival en su último partido como cordobesista. Como en un cuento, derrotó a “su” propio enemigo antes de emprender cotas mayores. No se justifica, pero entra dentro de su propio cuento.

Al final, los giros propios de una penúltima jornada. Tensión, un presidente indignado –Molango buscando a “fucking idiot” de Andone según sus palabras para decirle cuatro frescas-, sensación de tristeza y de miedo en Son Moix y de euforia contenida en un equipo que a base de girar ha acabado casi donde al principio. Es decir: felices y recordando fechas. La del 29 de mayo, ésta, un nuevo surco indeleble de esos de los que hablaba al principio.

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Maheta Molango y Oltra hablan tras el encuentro

JUGARON

POR EL R.C.D. MALLORCA : Cabrero; Company, Yuste, Aveldaño, Oriol; Sissoko, Damiá, Salomao (Pol Roigé, 64’), Lago Junior (Acuña, 78’) ; Pereira (Brandon, 46’) y Ortuño.

POR EL CÓRDOBA: Razak, Stankevicius, Héctor Rodas, Deivid, Cisma, Luso, Caballero (Víctor Pérez, 78’), Fidel (Gálvez, 85’), Pedro Ríos (Nando García, 66’), Markovic y Florin Andone.

ÁRBITRO: Sagües Oscoz (colegio vasco) amonestó a los locales Aveldaño, Brandon, Dami y Tomeu Nadal y a los visitantes Cisma, Luso y Andone. Expulsó al visitante Óscar Díaz y al técnico visitante José Luis Oltra.

GOL: 0-1: Andone (30’)

ESTADIO: Partido correspondiente a la jornada número 41 de Liga Adelante, disputado en el estadio de Son Moix ante unos 18.000 espectadores, unos 150 aficionados cordobesistas.

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