Mi crónica: El partido que ganó Oltra (0-3)

Al Córdoba le ha mantenido a flote esta temporada una serie de factores alternos que han ido aconteciéndose como hojas del calendario. Durante un tiempo fue la defensa, durante otro el ataque, en otros momentos únicamente la fe y de Miranda ha salido vivo en la competición gracias a su entrenador. Oltra hizo en Anduva de la necesidad virtud, gestionó bien las emociones y los tiempos del partido y terminó sometiendo a un rival que, aunque no se jugara casi nada, enseñó los dientes mientras su fútbol se lo permitió.

Al principio no hubo sorpresas en la alineación. Bijimine y Gálvez suplían a Deivid y Rodas, Pedro Ríos recuperaba su lugar en el once por Nando y Markovic cubría la baja de Caballero. El comienzo fue un constante toma y daca en el que al principio parecía más fino el Córdoba y luego el Mirandés. La lucha de Andone le generó una primera oportunidad en el 4’ tras superar en velocidad a Sangalli, pero en esas idas y venidas el temor a una inoportuna pérdida en el centro del campo fue creciendo conforme no llegaba el primer gol visitante. Así, un despiste de Markovic provocó una acción peligrosa que pudo haber costado el 1-0 tras el disparo de Néstor Salinas. Pero, en el fondo, el Mirandés se veía incapaz de superar la fantásticamente bien pertrechada defensa cordobesista. Muy meritorio el trabajo de Bijimine y Gálvez. Perfecto el encuentro de los suyos, bien cubiertos por ambos flancos por Stankevicius y Cisma, que atraviesan su mejor momento de la temporada.

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Al descanso el empate dejaba las puertas abiertas tanto al cielo como al infierno. Oltra, entonces, tomó la primera de las decisiones que decantaron el choque. Victor Pérez asumió el mando en el centro del campo para que fuera Markovic quien conectara la medular con el ataque. El sacrificado fue Xisco, que no estaba encontrándose cómodo en Anduva. La idea fue genial en su concepción y mejor en la ejecución. Fuera un 4-2-3-1 o un 4-4-2 encubierto, desde el comienzo del segundo acto el equipo comenzó a funcionar como una máquina bien engrasada. Pérez terminó de equilibrar un centro del campo en el que Luso estuvo imperial y Markovic, libre de ataduras tácticas, empezó a asociarse con Andone. Fue el rumano quien dispuso de la primera ocasión en este tramo decisivo. Su disparo se encontró con el cuerpo de Raúl. Eso sucedió en el 51’, y siete minutos más tarde una sensacional combinación de un costado a otro entre Cisma, Markovic y Fidel terminó con un disparo perfecto del onubense por el lugar preciso para que el partido del Mirandés no pudiera atraparla.

El encuentro se ganó ahí, pero aún se podía perder. No ocurrió así porque el Córdoba manejó con inteligencia y veteranía todas las situaciones y porque, tampoco vamos a engañarnos, el Mirandés también vio pasar en ese instante toda la temporada por delante de sus ojos como quien presiente que va a morir. Los castellanoleoneses –muy meritoria su campaña– ya no tenían fuerza ni mental ni física y se vieron superados por un rival que exhibió orden hasta el final y categoría para buscar sentenciar con premura. El 0-2 llegó en el 78’ y significó una gran novedad, porque fue un defensor –Domingo Cisma- quien envió el balón a la red rival tras encontrarse un balón muerto tras un despeje. El primer zaguero en marcar para el Córdoba en el mejor momento.

De ahí hasta el final, otro acto de inteligencia, el reto de no ver ninguna tarjeta que también conquistaron (no era sencillo con seis apercibidos) y el regodeo en ese tercer gol de falta de De Tomás –con rebote, pero es lo de menos- que concedió al grupo un rato de felicidad pura (la que llega cuando no media ninguna presión ni atadura, rara a estas alturas de temporada).

Era una cita vital y están redivivos. Terminan el miércoles de feria en el sexto puesto e igualados con el cuarto (61 puntos). Ahora se puede decir que comienza el play-off prematuramente contra dos equipos que perfectamente podrían estar luchando por subir, pero que nadan por no ahogarse en un pozo muy profundo. Está, sigue estando, en sus piernas. Olé y Olé.

JUGARON

POR EL MIRANDÉS: Raúl; Galán, Álex Ortiz (Carlos Moreno, 25’), Kijera; Eguaras, Rúper, Néstor Salinas, Álex García; Sangalli, Abdón Prats y Alain.

POR EL CÓRDOBA: Razak, Stanke, Gálvez, Bijimine, Cisma, Luso, Markovic, Fidel, Pedro Ríos, Xisco (Víctor Pérez, 45’) y Florin (De Tomás, 86’).

ÁRBITRO: Cordero Vega (cántabro), amarilla a Galán (27’)

GOLES: 0-1: Fidel (60’), 0-2: Cisma (79’), 0-3: De Tomás, (89’).

ESTADIO: Anduva, unos 3.000 espectadores.

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