Mi previa: Paciencia (y fe) infinita (Llagostera-Córdoba, Nou Estadi de Palamós, domingo 15 de mayo, 19:00 horas)

Estoy leyendo el muy recomendable Mercado de invierno de Philip Kerr. Para alguien que escribe sobre fútbol es una cantera inagotable de frases lapidarias. De momento, subrayé dos pensando en lo que estamos viviendo en este final de temporada. Ambas puestas en boca del protagonista de la novela, Scott Manson. Una: “el objetivo de un buen director técnico en el fútbol es enseñar a once gilipollas a jugar como un solo hombre”; la otra: “aprended a ser pacientes con el balón. La impaciencia es la que acaba haciéndonos perder la pelota”.

El Córdoba de esta temporada siempre se ha parecido a un equipo, a un solo hombre. Pero no siempre ha jugado como un equipo. De hecho, durante un par de meses parecía una banda desafinada. Ahora que ha regresado a la cordura del 4-4-2 y que algunos de sus jugadores se han reencontrado con su mejor versión es cuando podríamos volver a ilusionarnos con algo grande. Sobre todo, seamos pragmáticos, por haber encajado un gol en los últimos cuatro encuentros y haber perdido uno solo de ellos (y sin haber hecho deméritos para ello).

No obstante, la distancia cedida ha sido tanta y el camino que nos resta es tan corto que un tropiezo unido a una serie de resultados negativos podrían dejarnos con la miel en los labios. Acaba de terminar una jornada sabatina en la que el triunfo del Oviedo y el empate del Zaragoza refrendan la idea que nos ronda a todos en la cabeza: en Palamós (y en los otros cuatro partidos que quedan) será cosa de ganar o ganar.

ESTADI_PALAMOS

Pero, ¿Cómo ganar? Volvamos al principio. Jugando como un solo hombre y teniendo paciencia. Más que nunca. El Llagostera es peligroso en casa, aunque nunca juegue realmente como local. Ha ganado, en su feudo prestado, a Oviedo, Alcorcón, Elche y Alavés (entre otros). No tienen muchos recursos, pero los aprovechan bien. Oriol Alsina apuesta por aprovechar lo bien que aguanta balones arriba Juanjo y el estado de gracia de Natalio (dos ex cordobesistas, por cierto). Pero siempre que ha perdido ha porque el rival ha conseguido que no le metan ni uno. Es una buena noticia teniendo en cuenta el buen momento defensivo y el alarde de paciencia y unidad exhibido el pasado fin de semana ante el Girona. El técnico del cuadro catalán –marido de la presidenta Isabel Tarragó, por cierto- no podrá contar con los saques de banda de “nuestro” Samu de los Reyes (por la cláusula del miedo).

En nuestro lado, la baja de última hora de Pedro Ríos es sensible. Mucho. Su porfía y amor propio hubieran sido muy útiles en una batalla como la que nos espera en Palamós. Le suplirá Nando García –se presupone-. El resto podrían ser los mismos que el domingo pasado. O no. Oltra dejó caer en su comparecencia el viernes que no le gustó lo que vio durante la primera parte ante el Girona, por lo que Eddy podría dejar su sitio a Luso o incluso, esto ya sería especular demasiado, a Markovic o a Víctor Pérez, lo que supondría dar una apuesta mucho más descarada de ataque (no parece probable ni –y esto es pura opinión- sensato).

Resumiendo: unidad y paciencia infinitas para ganar y seguir en la pelea. Este domingo no vamos a subir, eso ya lo sabemos, pero podemos decir casi adiós a nuestras opciones de hacerlo. Será preciso recordar, una vez más, cómo y cuándo subimos en Las Palmas. Y grabárnoslo a fuego con fe en la frente.

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