Mi crónica: Del fruto, el disfrute (1-0)

Hay sensaciones que no tienen precio. La cara en sala de prensa de un entrenador rival enfadado porque siente que ha perdido una oportunidad y no se explica por qué; la imagen de tu equipo saludando a la grada después de una faena completa; las ganas de revivir el gol o los goles que te hacen afrontar la semana con energías renovadas

El Córdoba ganó y me viene a la cabeza mientras escribo esta seudocrónica lo que este sábado leí en una exposición de fotoperiodismo sobre la obra de Enrique Meneses (en Sevilla, muy recomendable). El genio madrileño decía que para ser periodista se necesita “un setenta por ciento de paciencia, un veinte por ciento de profesionalidad y un diez por ciento de potra”. No sé si los porcentajes varían en mayor o menor medida, pero creo que para lograr un éxito deportivo en una categoría como Segunda se precisan las tres cosas. Oltra y los suyos ganaron porque fueron pacientes, porque tuvieron concentración y disciplina como buenos profesionales y porque tuvieron la suerte de acertar en el momento justo del partido. Con eso nos basta, de momento, para seguir soñando.

El técnico valenciano entendió de inicio que los de Oviedo merecían continuidad y mantuvo en el once a Eddy en lugar del recuperado Luso. No funcionó. El azerí no se entendió en el doble pivote con Carlos Caballero y la línea de presión del equipo durante los primeros cuarenta y cinco minutos estaba demasiado atrás. De hecho, los gerundenses manejaron a su antojo el encuentro y tenían espacios –especialmente activos por los dos carrileros Coris y Clerc en ese sistema 3-5-2-. La lluvia, que aceleró el rodar del balón por el césped, perjudicó los envíos en largo para las carreras de Andone.

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Las dos ocasiones más claras del primer tramo tuvieron acento catalán. Lejeune remató de cabeza una falta desde la derecha que lanzó Pere Pons y Razak desvió la pelota, al igual que hizo a un fuerte remate de Borja García desde la frontal. La presencia ofensiva del Córdoba fue muy escasa en ese periodo, apenas una internada de Pedro Ríos que pudo haber terminado en penalti tras un empujón de Alcalá.

La bronca con la que la afición, más por la abulia aparente que por el resultado, despidió a sus propios futbolistas cuando se marchaban al vestuario fue tal vez la mayor de la temporada. Incluso Andone se encaró con algún aficionado cuando ya ganaba el túnel.

No obstante, los jugadores de Oltra no salieron especialmente enchufados en el segundo acto. Planos y previsibles en ataque, al menos no concedían absolutamente nada al Girona en defensa. Tal vez por ese agotamiento mental los de Machín comenzaran a perder el partido. Porque, a partir del 60 de juego aproximadamente el Córdoba dio su primer paso en pro de la victoria (aunque el primero realmente llegó con la seguridad defensiva). Los blanquiverdes comenzaron a entrar por banda y a tener presencia cerca del área de Becerra. La tuvo Caballero en un disparo que se le marchó desviado a la derecha y la tuvo Domingo Cisma en un potente chut lejano que tuvo que enviar el portero rival a saque de esquina. No eran ocasiones clarísimas, pero se barruntaba que –en mitad del tedio- algo podía pasar.

Por aquel entonces Oltra ya había agotado dos de sus tres cambios. A Fidel le pitaron cuando entró por él Pineda –en línea ascendente el chileno-, pero aún se abroncó más a un –nuevamente- desdibujado Eddy cuando dejó su sitio a Markovic. Con el serbio y el chileno la anarquía se apoderó de la zona de ataque cordobesista y, por fin, en el 75 una buena combinación entre Caballero y Florin terminó con un perfecto centro del rumano que cabeceó a la red con mimo Pedro Ríos. La celebración fue jubilosa, como la del sediento náufrago que se encuentra una caja de bebidas isotónicas en mitad del océano.

De ahí hasta el final, ni la entrada de Jaime Mata ni la acumulación de hombres en ataque del Girona pusieron en serios aprietos el resultado. Tal vez el cordobesismo se aburrió más que en Oviedo durante el encuentro, pero seguro que terminó infinitamente más feliz.

El Córdoba había vencido al mejor equipo de la segunda vuelta y, de paso, se había apuntado la diferencia de goles particular con un enemigo directo. Ahora APENAS un punto nos separa del play-off cuando hace unos meses diríamos que YA nos separa un punto del play-off (las mayúsculas no son superfluas). Tal vez nuestra condición de desesperados (o desesperanzados) sea nuestro mejor aval para este mes y pico que nos queda de competición. Recalco: de competición, no necesariamente de disfrute.

JUGARON

POR EL CÓRDOBA: Razak, Stankevicus, Héctor Rodas, Deivid, Cisma, Eddy (Markovic, 71′), Caballero, Pedro Ríos, Fidel (Pineda, 65′), Xisco (Luso, 79′) y Florin Andone.

POR EL GIRONA: Becerra, Sebas Coris (Javi Álamo, 69′), Kiko Olivas, Alcalá, Lejeune, Clerc, Eloi, Pere Pons, Borja García, Cristian Herrera y Lekic (Sobrino, 59′).

GOL: 1-0: Pedro Ríos, 75′

ÁRBITRO: Pizarro Gómez (colegio madrileño). Amarillas a Fidel y Deivid por el Córdoba y a Becerra y Pere Pons del Girona.

ESTADIO: El Arcángel. Unas 11.000 personas.

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