Mi crónica: Por la complacencia al caos (1-2)

No se miren en un espejo inquisidor. El Córdoba no pierde en casa por cosa de brujería, ni porque El Arcángel sea un Saturno devorador de sus propios hijos, ni porque el sistema –o sistemas- que emplea su técnico beneficie el juego al contragolpe. El Córdoba lleva varios meses sumido en una complacencia que remite su fútbol al envío largo de balón para que Andone se multiplique y en el rezo posterior para aguantar embestidas. Eso cuando se pone por delante en el marcador, porque cuando va por detrás directamente apela al corazón y al amor propio para que estas virtudes –muy loables pero insuficientes- suplan al propio fútbol.

Si el Córdoba fracasa en casa en estos últimos meses es porque ha tenido enfrente rivales más poderosos (Mirandés, Zaragoza, Osasuna y Lugo) que los que ha tenido fuera en este mismo margen (Almería, Alcorcón, Ponferradina y Bilbao Athletic). Porque el juego, aunque varíe el planteamiento, es el mismo. Busca ceder la pelota al rival para no saber qué hacer cuando el rival la tiene. Es complicado así.

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Esta vez el fuelle le duró lo que tardó en fallar la concentración. Abel Moreno puso intensidad por una banda, Pedro Ríos por la otra, Andone y Caballero eran todo un ejemplo de voluntad… pero en el segundo saque de esquina que el Lugo intentó su mejor jugada ensayada –centro de Pita, remate de Hernández-, marcó ante la pasividad de toda la zaga cordobesista. A partir de ese instante, un cúmulo de desaciertos corales que el público recriminó a un único jugador, un muy desacertado De Tomás que, sin embargo, no es el máximo responsable del desaguisado.

El Córdoba eran chispazos de talento de Pedro Ríos –si llega a marcar lo que intentó se encumbra- o de Andone sin ninguna continuidad ni fluidez. El 3-5-2, además, fracasaba defensivamente, puesto que Jonathan Pereira, Iriome y Caballero destrozaban a los tres centrales, que no son precisamente veloces. En una combinación de los dos delanteros del Lugo, Pereira asistió con tranquilidad a Caballero quien, aún con más calma, batió a un vendido Razak. Era el minuto 30 y la sensación de hastío invadió a una grada que se impacientaba y que recriminó abiertamente al descanso el mal juego de los suyos.

En los vestuarios se quedó Luso para ceder su lugar a Traoré y, de paso, cambiar de esquema a un 3-4-3. El maliense aportó valor sin precisión (bastante toro tenía por delante para lidiar) y el equipo mejoró al menos en intensidad. Era como un ciego buscando una salida en un laberinto a base de golpes. Los empellones cordobesistas se topaban con la veteranía de un Lugo que, además, se permitió durante muchos minutos el lujo de tocar la pelota con mucho criterio y hasta salir al contragolpe.

El 1-2 se produjo cuando Abel le dio la pelota a Andone -¿recuerdan lo de ‘balón a Will’?- y éste se deshizo de su par y marcó un golazo en la escuadra de José Juan. Quedaba tiempo, pero las sensaciones no eran buenas. Para colmo, el Lugo sí es capaz de administrar una renta como mandan los cánones. Perdió mucho tiempo, alejó lo más posible el balón de su área y anduvo muy inteligente emocionalmente durante todo el encuentro, demostrando que es posible sufrir poco en los finales de los encuentros.

El Córdoba, en suma, perdió otra oportunidad para engancharse con unos puestos de ascenso directo en una jornada donde todos sus rivales de la zona alta pincharon. Unos puestos de gloria a los que, visto lo visto, no se está haciendo merecedor durante un segundo tramo de competición incomprensiblemente flojo. Tanto que ni su propio entrenador se lo explica. Mal vamos.

JUGARON:

POR EL CÓRDOBA: Razak, Stankevicius, Héctor Rodas, Deivid, Luso (Moha Traoré, 45′), Eddy Silvestre, Caballero, Pedro Ríos, Abel Moreno (Nando, 73′), De Tomás (Xisco Jiménez, 56′) y Florin Andone.

POR EL CD LUGO: José Juan, Dealbert, Hernández, Iriome, Lemos, Pita, Seoane, Jonathan Pereira (Igor Martínez, 60′), Campillo (Ferreiro, 85′), Manu y Pablo Caballero.

ÁRBITRO: Medié Jiménez (Colegio catalán) que amonestó a los locales: Deivid (21′), Héctor Rodas (54′); y a los visitantes: Pita (85′), Igor (88′).

GOLES: 0-1: Carlos Hernández, 10′; 0-3: Pablo Caballero, 30′; 1-2: Florin Andone, 60′

ESTADIO: El Arcángel, unas 16.000 personas.

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