Mi crónica: Disparando a un cadáver (3-1)

Fue como un barco a la deriva al que torpedean a traición. Si a un equipo con graves problemas de personalidad y más de autoestima un pésimo árbitro le carga con un fardo de tarjetas incomprensibles es imposible que sobreviva. En Anoeta, pasó justo eso.

Fue en el minuto seis cuando Velasco Carballo –el colegiado, por decir algo- expulsó al primero. Fue a Pantic, que tras una pifia grave derribó a Agirretxe cuando ya apuntaba hacia la meta de Juan Carlos ¿Roja o amarilla? Velasco no titubeó.

Velascocarballo

Velasco Carballo, el árbitro (o algo parecido) del partido de Anoeta

Sorprendentemente, el Córdoba de Romero –que se estrenó dando la titularidad a Juan Carlos, Gunino, Pinillos, Heldon y Florin- se creció. Fue tras un saque de esquina muy bien lanzado por Bebé y mejor rematado por Florin Andone de cabeza. Otro gol (cinco lleva ya) del mejor y más rentable jugador del Córdoba. Para seguir frotándose los ojos, los aficionados cordobesistas comprobaban que los suyos seguían, tirando de arrojo y buen juego, acorralaban por momentos a una Real que no esperaba esa actitud tan decidida. Íñigo López pudo aumentar la renta durante un tramo de ensueño en el que se demostró que a balón parado el equipo, por fin, estaba trabajado.

Pero en el 33’ una acción forjada entre los dos mejores ayer de la Real –Canales centró y Agirretxe remató de forma acrobática- empezó a matar las esperanzas. No obstante, el Córdoba no se empequeñeció hasta que, movido por la inercia, la Real acabó acorralándole en el tramo final de la primera mitad.

Romero fortaleció el centro del campo dando entrada a Luso por Heldon, que estaba haciendo aguas por la izquierda. Bebé pudo marcar en un tremendo chut que se empotró en un poste y Rubén Pardo hizo lo propio en el de la portería de Juan Carlos.

Al descanso no parecía que el Córdoba jugara con uno menos. Ni durante un buen tramo de la segunda mitad. Incluso el técnico visitante se la jugó dando entrada a Fidel.

El partido estuvo en el minuto 74. Una ocasión de Bebé que desvió Rulli acabó en un contragolpe donostiarra en el que pifió Krhin –por lo demás, perfecto de central- y que culminó Chory Castro con el 2-1.

Fue veneno. Un castigo que terminó de rematar Velasco con la expulsión de Íñigo López con una amarilla justa que hizo injusta su primera. Ahí murió un encuentro que remachó Finbogasson –en su celebración bien pareciera haber marcado un tanto de Champions- y que, en lo suyo, remachó Velasco con la expulsión de Pinillos.

Un desastre arbitral (otro) y un resultado letal (otro). Entre todos la mataron y él solito se murió. Dolor.

JUGARON

POR LA REAL SOCIEDAD Rulli, Zaldua, Ansotegui, Íñigo Martínez, Yuri, Pardo, Granero (Carlos Vela, 65′), Xabi Prieto, Canales, Chory Castro (Bergara, 80′) y Agirretxe (Finbogasson, 88′).

POR EL CÓRDOBA Juan Carlos, Gunino, Pantic, Íñigo López, Pinillos, Zuculini (Fidel, 49′), Krhin, Borja García, Bebé, Héldon (Luso, 34′) y Florin Andone (Fede Cartabia, 80′).

ÁRBITRO: Velasco Carballo (Madrileño). Amarilla al local Ansotegui y a los visitantes Héldon Ramos, Zuculini, Juan Carlos, Bebé y Krhin. Expulsó a Pantic, Íñigo López y Pinillos.

GOLES: 0-1 Andone (11’); 1-1 Agirretxe (33’); 2-1 Chory Castro (75’) y 3-1 Finbogasson (92’).

ESTADIO: Anoeta. Unos 20.000 espectadores.

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