El temazo de la semana: “Cambalache” (Enrique Santos Discépolo/ Julio Sosa, 1935)

Nos ajustamos el funyi a la cabeza mientra algún bolero empapa bien de betún nuestros botines. Y nos vamos a cualquier antro a escuchar arrabaleros chapurreando por lo bajo en lunfardo y mujeres escotadas y que mueven el alma en cada giro de cadera de sus vestidos llenos de flecos. Efectivamente, en el temazo de la semana le hemos buscado un rincón al tango.

Y, en concreto, revivimos el mítico “Cambalache”, una pieza que encierra tras su letra muchas historias. El propio título dice mucho del contenido. Un cambalache es un “intercambio de cosas materiales o inmateriales hecho con malicia o con afán de ganancia”. La escribió Enrique Santos Discépolo y luego, en el 35, le puso música. La voz se la han puesto muchos pero la versión más conocida es la del Varón del Tango, Julio Sosa.

Santos DiscepoloSin embargo, la primera interpretación de “Cambalache” tuvo acento femenino. Fue la cantante Sofía Bozán quien la hizo vibrar en el Teatro Maipo de Buenos Aires. La canción fue parte de la banda sonora de la película “El alma del Bandoneón”.

La canción fue presa de la censura durante todas las dictaduras militares -no fueron pocas por desgracia- que atenazaron a lo argentinos en el siglo XX. El motivo, basta con escuchar la letra, la durísima lección de moral que da a todas las clases dirigentes del país sudamericano. Así, por ejemplo, explica que “el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el 506 y en el 2000 también”. Dice que es lo mismo ser “ignorante, sabio, chorro (ladrón)” y que “todo es igual, nada es peor” porque “los inmorales nos han ‘igualao'”.

Pero no se cortó Santos Discépolo y puso nombres propios a la estulticia y el latrocinio: “¡Cualquiera es un señor!/¡Cualquiera es un ladrón!/ Mezclao con Stavisky va Don Bosco y “La Mignón”,/ Don Chicho y Napoleón,/ Carnera y San Martín…” “Stavisky” (Alexander Stavinsky) fue un famoso estafador de origen ruso que se suicidó en una cárcel de Bayona (Francia) en 1934; Don Bosco, fundador de la orden de los salesianos, fue canonizado en ese mismo año; “Don Chicho” (Juan Galiffi) fue jefe de la mafia argentina y detenido y procesado en 1932 y “Carnera” (Primo Carnera), boxeador italiano, retuvo el título mundial en esa misma temporada. Y “La Mignón” se supone que es la forma usual entre nosotros de la voz francesa “mignone” con el valor de “querida” o “mantenida”. También podría referirse a “Mignón”, el conmovedor personaje de una de las obras de Goethe (Guillermo Meister). El libertador San Martín y Napoleón no necesitan explicarse.

En suma, una primigenia canción protesta, que se sale de los habituales cánones románticos del tango y que no ha perdido -tristemente- ni un ápice de vigencia por la imparable e infinita miseria humana. Si os parece algo ‘vieja’ esta versión, el grupo Malevaje la refrescó de manera exquisita. 

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